Uno de los mitos más extendidos acerca de la lactancia materna es que dar el pecho duele mucho y si quieres amantar a tu hijo, te tienes que aguantar.

Son muchas las veces que me han preguntado sobre este tema y también otras  muchas me han contado historias durísimas de madres que lloran mientras dan el pecho, que tienen que morder un pañuelo para resistir el dolor, de enfermeras poco empáticas (y poco informadas por cierto) que dicen que «hay que aguantar».

Pues no señores, dar el pecho no duele NADA.



Ya tendría mala leche la naturaleza si hiciera que el único modo de supervivencia de los cachorros humanos (por lo menos hasta hace 100 años) fuera un suplicio y por otra parte, a los demás mamíferos no les duele alimentar a sus hijos, así que si lo pensamos un poco nos daremos cuenta de que dar el pecho «no debe doler».

¿Por qué hay personas que les duele dar el pecho?

Pues casi siempre por un mal agarre del pezón. Cuando el bebé no tiene un buen agarre (y por consiguiente no tiene una buena succión), se pueden producir grietas y las grietas duelen muchisimo.

Las pautas que debe seguir toda mamá que quiera amamantar a su hijo con un buen agarre son las siguientes:

– El bebé debe abrir bien la boca para agarrar no sólo el pezón, sino también parte de la areola. Para conseguir esto se coloca al bebé al pecho y se le puede tocar la punta de la nariz o el labio superior del bebé provocando así que abra bien la boca y agarre bien el pecho

– Los labios del bebé deben estar evertidos hacia afuera para poder realizar una adecuada succión-deglución de leche

– El ombligo del bebé debe estar colocado tocando el ombligo de la mamá, de esta form la espalda del bebé está recta y su cuello no está torcido para mamar (para ayudarte con esto se puede usar el mismo brazo de la mamá o bien o un cojín de lactancia que suba al bebé)

Si la mamá está tranquila y cómoda, conseguirá más fácilmente un  buen agarre. Del mismo modo, si el bebé está en estado de alerta tranquila y no está llorando hambriento, también se agarrará más fácilmente al pezón.

Si el bebé no se coge bien al pecho, tranquilamente se le suelta del pezón ayudándose del dedo meñique y se intenta de nuevo.

¿qué hacer si las grietas ya han aparecido?

Ante todo mucha paciencia, porque cuando el bebé se coja bien al pecho las grietas se irán curando solas.

También ayuda mojar el pezón con la propia leche materna y dejándolo al aire el mayor tiempo posible.

A algunas mamás les funcionan algunas pomadas de las farmacias para las grietas del pezón, pero hay mamás que no han notado mejoría alguna.

Acudir a un Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna ayuda mucho a mejorar la situación al poder ver la posición de otros bebés amamantados y al sentirse apoyada en un momento tan delicado como es el puerperio.