Muchas personas piensan que los bebés que se alimentan de pecho se despiertan más de noche que los alimentados por biberón. Esto no es totalmente cierto, aunque si es verdad que la leche de fórmula, al digerirse peor, puede hacer que las digestiones del bebé sean más largas y por tanto tarde más en despertarse de noche para pedir su toma de leche.

En realidad, el hecho de que los niños de pecho se despierten más a menudo no es algo negativo…si somos capaces de comprender el por qué. Está claro que los adultos preferimos dormir toda la noche del tirón, pero si comprendemos que los despertares tienen una razón de ser, es posible que los aceptemos mejor y modifiquemos un poco nuestra vida para adaptarnos a ellos.

¿Por qué son necesarias las tomas nocturnas?

Cuando los bebés son pequeñitos (menos de un mes) tienen que comer muchas veces porque comen muy poquito ya que su estómago es muy chiquitín. Alimentarse muchas veces, evita hipoglucemias y les mantiene hidratados y las tomas se hacen durante todo el día y toda la noche.

Además la leche materna cambia su composición durante el día y casualmente a las 4 de la mañana alcanza su pico en niveles de triptófano y melatonina. El triptófano es una sustancia que ayuda a conciliar el sueño y la melatonina induce tanto el sueño que incluso hay medicamentos elaborados con este principio activo para administrar a los niños que «no duermen bien». Este sistema en el que se van variando las cantidades de estos compuestos en la leche materna, es lo que ayuda al bebé a ir madurando sus ritmos circarianos y así progresivamente alcanzará los que tendrá de adulto.

La prolactina, que se encarga también de la producción de leche, tiene su pico entre las 2 y las 6 de la mañana, por lo que las tomas que se produzcan entre estas horas, ayudan a producir la leche necesaria para el día siguiente. Pero como la naturaleza es buena con nosotros, también es una sustancia que ayuda a dormir tanto a la madre como al bebé, por lo que dar el pecho de noche en realidad favorece el sueño.

¿Y cómo lo hacemos para dormir?

Pues muy sencillo, durmiendo con el bebé.

Si tienes que levantarte, colocarte al bebé, esperar a que se duerma y volverte a acostar, seguro que te despejarás y te costará volverte a dormir.

Sin embargo si estás tumbada junto al bebé, se remueve pidiendo la toma (no llega ni a llorar), le ofreces el pecho tumbada, el bebé se duerme y tú te duermes también, es mucho más llevadero.

Muchas mamás dan el pecho dormidas y al despertarse ni se acuerdan de cuántas veces a mamado su bebé durante la noche.

Y por otra parte, también es muy recomendable dormir siestas durante el día cuando el bebé duerma. Las visitas, las llamadas y la casa pueden esperar…tu sueño no, así que todo es cuestión de prioridades 🙂