Hoy cuento con una invitada de excepción que ha querido participar en mi blog con un artículo sobre la crianza con apego y la escolarización formal. Ella es Laura Castellano, madre de dos hijas a las que educa en casa y responsable de la Comunidad Educativa online Aprende con Alas que ofrece servicios tan interesantes como un kinder a distancia  y cursos para padres (como el de aprender a planificar el curso académico de tus hijos o el de métodos dinámicos de aprendizaje).

Muchos papás y mamás que se preocupan mucho de dar ejemplo a sus hijos, de ofrecer un apego seguro y de dar amor incondicional a sus hijos, se ven agobiados cuando comprueban que en el colegio muchos de estos principios no ocurren (más bien al contrario).


Ya sabéis: castigos, silla de pensar, niños que pegan, hay que acabar toda la comida del plato, estar sentados durante horas aburridos…no quiero decir que estas cosas ocurran en todas las escuelas, pero si son habituales en la educación más «tradicional».

Pues aquí os dejo la reflexión de Laura Castellano sobre este tema:

¿La crianza con apego termina con la educación formal?

Cuando me enteré que iba a ser mamá de Gaia (hace casi 10 años), lo primero que hice fue darme de alta en cuanto foro de crianza tenía referencia (claro, en aquella época se usaban los foros, no las redes sociales).

Fue un camino largo, en el que aprendí todo acerca de la crianza respetuosa, el colecho, la teta a demanda, la disciplina positiva y los fulares.

Gaia nació en el calor de casita, rodeada de su familia amada, y posteriormente Zyani también; con ella fue más intenso aún porque estábamos solitos con papá cuando ella se asomó al mundo.

Las dos fueron criadas con apego, amor y respeto.

Pero cuando Gaia llegó a la edad escolar, tuvimos que sentarnos nuevamente con papá a platicar acerca de lo que queríamos para ella, y nos dimos cuenta que mandarla a una escuela tradicional implicaba llenarla de todo aquello que habíamos descartado al elegir criar con apego:

– No respetar sus tiempos
– No valorarla como un ser único
– No proporcionarle cuidado cariñoso constante
– Exigirle obediencia en base a premios y castigos
– No acompañarla con sensibilidad

Teníamos 2 alternativas: buscar un centro educativo alternativo que nos ofreciera algo muy diferente a la escuela tradicional, o educarla sin escuela.

Elegimos lo segundo. Y nos sentimos muy felices de haber tomado esta decisión y de ser coherentes con lo que sentimos y pensamos.

[pullquote]Elegir criar con apego no tiene fecha de expiración[/pullquote]

Elegir criar con apego no tiene fecha de expiración. No es llegar a los 3 o 4 años de tu peque, y pensar que ya cumpliste tu cometido o que no te queda de otra más que cambiar todo ese entorno-nido por lo que te dicta una sociedad enferma y cruel, sobre todo con sus niños.

Seguramente enfrentaste con uñas y dientes a familiares, vecinos y amigos defendiendo tus creencias, y mientras ellos te criticaban duramente tú tuviste un parto respetuoso, colechaste, diste teta a demanda, lo cargaste en tu fular y no pegaste ni castigaste.

Entonces: ¿por qué no hacer lo mismo cuando llega la edad de escolarizar? No importa qué camino elijas, si alguna escuela especial o prescindir de ella. Lo importante es que sigas sintiendo ese gran poder que tienes desde el día en que descubriste que estabas embarazada, asumiendo tu responsabilidad de brindar a tu peque una crianza respetuosa y amorosa, hasta que sea lo suficientemente mayor como para tomar sus propias decisiones.

Definitivamente, la crianza con apego no termina con la educación formal.