Hoy he querido preparar un vídeo en el que hablo de los cachetes (nalgadas) que tan aceptados están en nuestra sociedad (desgracidamente para los niños).

Muchos adultos justifican los cachetes porque basan sus creencias en su propia experiencia: «a mi me pegaron y no me ha pasado nada». Y algo sí ha pasado, que se ha llegado a normalizar tanto el maltrato como para decir esas frases (si quieres leer más sobre este tema te invito a leas este artículo publicado en Mente Libre).

Pero hoy no me he querido centrar en el adulto que pega sino en el niño que recibe el golpe.

Hoy me he puesto en su piel y he querido reflexionar sobre lo que piensa, lo que siente y lo que aprende gracias a ese golpe.

Espero que te guste:

¿A tí te dieron algún cachete de pequeño? ¿aprendiste algo positivo gracias a eso? Dímelo en los comentarios