Llega el verano y las editoriales empiezan a sacar sus famosos cuadernillos de verano para que los niños repasen.

«Un par de hojas cada día y así no olvidan lo aprendido»

«Leer tres libros y hacer el resumen para coger el hábito de la lectura»

«Una hojita de operaciones para que se le olvide la multiplicación»

Y yo no puedo evitar preguntarme lo siguiente: ¿acaso los adultos hacemos un par de expedientes al día para que no se nos olvide? ¿nos traemos el ordenador del trabajo a casa y contestamos varios e-mails al día para no perder la costumbre?

No ¿verdad?

Entonces ¿por qué pensamos que nuestros hijos no merecen vacaciones de verdad?

Me da la impresión de que de esta manera es imposible que desconecten del colegio de verdad y en verano lo que hay que hacer es precisamente eso: desconectar.

Incluso las listas de deberes guays de profesores chachis son al final una obligación con una lista de cosas por cumplir:

¿Y no olvidarán lo aprendido?

Puede ser…entre otras cosas porque no lo han aprendido significativamente, sino de memoria o para aprobar un examen.

Pero en cualquier caso, en la primera semana de clase ya se ponen al día en seguida y recuerdan cómo multiplicar 😉

Igual que a nosotros se nos olvida la contraseña para entrar en nuestro ordenador del trabajo después de las vacaciones, a ellos se les puede olvidar algo, pero vale la pena ¿no crees?

Yo no veo que sea grave que se olviden algunas cosillas a cambio de un verano disfrutado, sin la losa de los deberes encima de la cabeza.

Y por otra parte, si la única manera de que nuestros hijos aprendan los contenidos escolares y los afiancen es mediante los deberes en casa, es que algo está fallando ¿no crees?

¿Y entonces no hacen nada?

Lo primero que debemos saber, es que los niños están aprendiendo cosas constantemente, no necesitan hacer deberes para aprender cosas muy interesantes.

Y van a hacer muchas cosas durante todo el verano, estoy segura.

Si vais de vacaciones culturales van a aprender historia, idiomas, matemáticas, paciencia, organización, culturas, etc.

Si vais a la playa van a aprender nuevos deportes, juegos, la importancia de la protección solar y la hidratación, etc.

Si vais a la montaña en tienda de campaña van a aprender muchas cosas sobre naturaleza, fauna y flora, supervivencia, convivencia familiar, etc.

Creo que me he explicado ¿verdad? incluso yendo a comprar el pan, los niños aprenden muchas cosas y mientras seamos conscientes de eso, podremos aprovechar para que las vacaciones sean no sólo divertidas, sino también instructivas.

Yo creo que los deberes obligatorios en verano no son necesarios, no vamos a prohibir tampoco hacer los cuadernillos a los niños a los que les gusta hacerlos, pero tampoco debemos obligar al resto.