Mi hija mayor cumple mañana cinco años, me parece increible que mi bebé ya sea tan mayor…pero si dentro de nada se le caerán los dientes de leche! y yo todavía la huelo cuando duerme y me huele a bebé recien nacido.

Estos cinco años han sido sin ninguna duda los más intensos de mi vida, ni mi niñez, ni mi adolescencia, ni la universidad puede compararse a la intensidad que he vivido desde que mi hija nació.

Esta personita me ha enseñado tanto que puedo decir que, hasta ahora, ha sido mi mayor maestro:

– Me ha enseñado más cosas de mi misma que nadie. Mis límites, mis debilidades, mis carencias, mis vacíos…pero también mi fortaleza, mi valentía, mi paciencia, mi yo interior.

– Me ha enseñado que un bebé no es un muñeco, que puede tener necesidades y deseos opuestos a los tuyos y que son igual de válidos que los de cualquiera.

– Me ha enseñado que soy capaz de alimentar a un bebé y a confiar en mi naturaleza mamífera.

– Me ha enseñado el significado del perdón incondicional. Por más veces que yo la cague, siempre me perdona sin rencores.

– Me ha enseñado a apreciar las cosas realmente importantes de la vida y a pasar del resto.

– Me ha enseñado a vivir en otro «tempo» y a disfrutar de las cosas simples (por ejemplo, en mi casa, un arco iris es un acontecimiento que debe celebrarse).

– Me ha enseñado a estrujarme el cerebro para encontrar explicación para las cosas (¿mami por donde se tiran los pedos las sirenas? XD).

– Me ha enseñado a negociar y a cumplir la palabra dada.

– Me ha enseñado a empatizar, a tener más compasión por el débil y a respetar otras formas de pensar y actuar.

– Me ha enseñado la importancia de la amistad incondicional.

– Me ha enseñado tantas cosas que podría estar escribiendo varios días seguidos.

– Me ha enseñado a aceptarla y quererla tal y como es, no como a mi me gustaría que fuese.

De hecho, sigo aprendiendo cosas de ella todos los días y agradezco tener la suerte de tener una gran maestra como hija.

Feliz cumpleaños cariño, gracias por ser como eres.