Mi hijo tiene muchas rabietas y no sabemos cómo actuar

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Seguimos con la sección Los Viernes la Psicóloga Responde en Maternidad Continuum, hoy con Diana Sánchez respondiendo a la consulta.

Diana 12032012Diana es Psicóloga especializada en el área Perinatal y de la mujer y Sexóloga. Socia fundadora y Presidenta de la Asociación Española de Psicología Perinatal, creadora de la empresa Enbrazos (Servicio especializado en selección de cuidadoras infantiles y formación), Socia de El Parto es Nuestro, Multilacta y Sociedad Española de Intervención Sexológica.

Su trabajo en la actualidad es como Psicóloga y Sexóloga en consulta privada, imparte talleres presenciales a mujeres y/o grupos de madres, colabora con varios medios de comunicación (prensa y televisión) y asociaciones de Crianza.

Su página web es www.dianasanchezsanchez.com

Pregunta

Hola Pilar!

Hace mucho que sigo tu blog, y me gusta por los temas que tratas y cómo das respuesta a muchas dudas que tenemos los padres cuando educamos en la crianza respetuosa.

Nuestro pequeño tiene ahora dos años y tres meses, y hasta ahora criarlo ha sido relativamente sencillo, cubriendo sus necesidades de apego, respetando sus ritmos… Es un niño muy espabilado y observador, tiene una mirada muy inteligente y habla muchísimo para su edad, sobretodo sorprende la claridad con la que habla y la memoria que tiene. En general entiende muy bien las cosas que le decimos,

Desde hace unas dos semanas, cada día monta unas rabietas impresionantes, mínimo una al día, a veces dos o tres. Algunas las vemos venir, otras son totalmente imprevisibles y con origen desconocido para nosotros. Entra en un estado de ofuscación y llanto, que es imposible averiguar el porqué, intentamos dialogar, validamos sus sentimientos, le ofrecemos alternativas (quizá demasiadas) pero la respuesta siempre es la misma, solo nos grita “¡¡No quiero!!”. Entonces le dejamos un poco a su aire, que no solo, y si hacemos algo como sentarnos, nos dice que no quiere que nos sentemos, si nos disponemos a comer, que no quiere que comamos, cualquier movimiento que hagamos, no quiere que lo hagamos, muchas veces ni eso ni lo contrario, y entramos en una espiral sin sentido (ni de pie ni sentado) y el absurdo nos acaba desbordando. A veces parece que busque la riña, sabe lo que nos disgusta porque se lo explicamos (hacer ruido con la puerta o hacer cosas que suponen un peligro para él como subirse a su mesita y saltar).

Las rabietas que vemos venir, son la lucha de cada día, para poner el pañal, para vestirlo, para ponerle la chaqueta, para salir de casa, para atarlo a la sillita cuando vamos en coche… Y, luego, “no quiero ir por ahí”, “no quiero que pasen los coches”… Luego, allí donde estemos que no sea nuestra casa es relativamente fácil, no suele haber problemas, la mayoría de veces quedamos con amigos y eso le encanta. Hasta que llega el momento de volver a casa: “no quiero ir a casita”, y esto lo lucha hasta en el ascensor… muchas veces, paseamos un rato más para que se vaya haciendo a la idea, y evitar la temida rabieta, pero no siempre funciona. Y eso que la norma es salir todos los días, mañana y tarde.

Y de las que no vemos venir, hemos observado que muchas surgen cuando creemos superado el momento crítico: llegar a casa, subir al coche, hora de dormir… Otras simplemente “surgen” jugando o cuando parece que está entretenido con otras cosas.

Al principio le ofrecía el pecho como consuelo, y aceptaba un poco a regañadientes, pero ahora no lo quiere y ya no se lo ofrezco; otras veces se calma al encender la tele y se queda mirando los dibujos, (aunque lo primero que dice es que no quiere tele). Otras veces se calma si le ofrecemos agua, pan, etc.

La sensación que tenemos es que siempre está en la cuerda floja, que no podemos dar un paso en falso, porque hay veces que no hay vuelta atrás con la rabieta, ya no quiere ni una cosa ni la otra, es que como si quisiera deshacer lo que le ha hecho rabiar, gritando y llorando.

El caso es que estamos desbordados, no sabemos hasta qué punto es normal, qué otras herramientas podemos usar, o si solo es cuestión de muchísima más paciencia. Somos conscientes que probablemente sea una racha, pero nos gustaría saber si hay mejor manera de sobrellevarla, por nosotros, pero sobretodo por él que también sufre esos momentos.

Agradecemos tu ayuda y consejo!!

Un saludo y enhorabuena por el blog!

Respuesta

Hola!

Primero de todo decirte que tranquila, que lo estáis haciendo muy bien pero que el tema de las rabietas es difícil de gestionar.

Te voy a explicar unas nociones básicas del cerebro, para que entiendas que tu niño no os está tomando el pelo, ni lo está haciendo para “jorobar”. Simplemente es un niño que está creciendo, y está buscando su lugar en el mundo. Además se está auto-afirmando. ¿esto que quiere decir? Pues que se está dando cuenta que él, es él. Y no tú. Es decir, hasta hace poco tu niño no tenía conciencia de sí mismo, ahora ya sabe que él puede decidir, que puede elegir, y que seguramente puede a veces hasta cambiar el rumbo de las cosas. Y esto es todo un descubrimiento…

[pullquote]hasta hace poco tu niño no tenía conciencia de sí mismo, ahora ya sabe que él puede decidir, que puede elegir, y que seguramente puede a veces hasta cambiar el rumbo de las cosas. Y esto es todo un descubrimiento[/pullquote]

Estas rabietas son parte de su desarrollo, y aunque son duras, pasarán.

La otra cosa básica, debéis comprender que él ahora mismo no tiene desarrollado su Neo-cortéx. Su cerebro superior, es decir, aquél que nos hace ser racionales aún no está completo. Entonces él ahora es pura emoción, y por eso sus explosiones son así de intensas.

Explicado todo esto, decirte que para llevarlas mejor existen varias cosas pero que a veces no hay recetas, y lo único mejor es dejarlas pasar, desde nuestro respeto y compañía, lo más cerca que ellos nos permitan para que sepan que estamos con ellos.

[pullquote]a veces, estas rabietas sí tienen un origen, y debemos estar alertas: hambre, sueño y/o cansancio[/pullquote]

Pero a veces, estas rabietas sí tienen un origen, y debemos estar alertas: hambre, sueño y/o cansancio. Pueden ser juntas, o independientes. Muchos niños de 2 años ya llevan vidas muy agitadas, y si nos pasamos con su hora de comida…podemos tener el drama asegurado. Y como te decía, el cerebro racional no funciona, entonces no le puedes decir “tranquilo que vamos a casa a comer”. Porque no lo va a entender…está bien decírselo, pero como padres nos queda aguantar el chaparrón.

La otra cosa importante, es conectar con su emoción, decirles “estas enfadado, triste, etc” puede funcionar, dejar pasar el nubarrón emocional, y luego ya acercarte a él y explicarle (de forma racional) lo ocurrido.

Muchas veces no encontramos un origen, puede ser que directamente ellos quieran oponerse a todo. Pero es como te he explicado, parte de su desarrollo y su maduración.

Mucho ánimo y paciencia, que veréis como esto va pasando y seguro que iréis entendiendo cada vez más a vuestro bebé.

Un abrazo
Diana Sánchez

2014-01-10T09:47:05+00:00 3 Comments

3 Comments

  1. Yo enero 10, 2014 at 1:45 pm - Reply

    Tal cual lo viví yo. Horrible. Es una fase como otra. Una fase larga, si, pero alrededor de los 3 años empieza a calmarse. Y cuando te das cuentas ha pasado.

    A mi, personalmente, nunca me valió el dialogo. Es verdad que muchas veces se iniciaban por el efecto hambre o sueño o ambas juntas (que tampoco reconocía, pero una es madre y lo sabe). Pero otras veces era una oposición dictatorial y ahí al final, opte por poner orden. Las cosas que realmente no me molestaban se las consentía y las cosas que consideraba intolerables pues imponía mi criterio. O hacia esto o era una lucha para todo. Puedo dejarle pasar, por ejemplo, que cambie las galletas de sitio en el desayuno, pero no le dejo que se siente en la silla del coche sin cinturón. Y si llorará y llorará y tu también querrás llorar. Pero al final aprende quien pone los limites y que cosas son importantes y con que cosas puede “jugar”.
    No estáis haciendo nada mal. No sois vosotros. Ni tampoco son ellos. Es su manera de expresar su desagrado.

    • Pilar Martinez enero 16, 2014 at 11:00 am - Reply

      Claro! las rabietas no indican que alguien esté haciendo mal las cosas! todo lo contrario de hecho..
      Opino como tú, en las cosas en las que se puede ceder, creo que “debemos hacer un esfuerzo por ceder” porque nuestros hijos ya ceden casi siempre para seguir nuestro ritmo de vida y nuestros compromisos. Pero en las cosas innegociables, como llevar el cinturón puesto por ejemplo, se trata de la seguridad de nuestros hijos y aunque lloren, debemos aguantar el tirón.
      Un beso y gracias por comentar!

  2. Irene psicóloga de Fluff enero 21, 2014 at 3:04 pm - Reply

    Me ha gustado mucho la consulta, porque representa muy bien las dudas e incertidumbre que aparecen con la fase de las rabietas. Pero, como muy bien dice PIlar, las rabietas son una fase del desarrollo. Tenemos que tenerlo en cuenta para no preocuparnos excesivamente y perder la paciencia. El apoyo emocional le facilitará esta etapa enormemente al niño, pero sin duda estrategias como la relajación y expresión de emociones reduce este tipo de situaciones.

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