Cuenta tu historia con una fotografía

Hoy comienzo una nueva colaboración en el blog con Rebeca López Noval, mujer, madre y fotógrafa profesional. Desde su página rebecalopeznoval.com contribuye a que podamos aplicar el storytelling a la fotografía para contar nuestra propia historia, las cosas importantes que nos pasan en la vida: nuestros hijos, nuestra casa, nuestra vida…

Además en su blog ofrece consejos útiles para los aficionados a la fotografía de todos los niveles, dirige la única comunidad de fotografía de mujeres pensada para mujeres y ofrece talleres y cursos online en los que nos ayuda a contar nuestra historia desde la fotografía.

Mañana martes 24 de enero a las 22:00 h. (hora de Madrid) va a ofrecer una clase gratuita online de su curso “Fotografía desde cero”, así que yo no me la perdería si fuera tú. Para apuntarte a la clase sólo tienes que entrar aquí y dejar tus datos.

Y ya sin más, vamos a disfrutar del post que nos ha preparado Rebeca en el que nos habla de cómo contar nuestra historia con la cámara.

Cuenta tu historia con una fotografía

Desde el momento en el que me quedé embarazada, me entraron unas ganas enormes de atesorar cada momento que vivía. Me encantaba mi barriga (por primera vez en mi vida XD). Y disfrutaba de cada novedad en mi cuerpo. Es verdad que hubo momentos complicados y poco cómodos, pero todo merecía la pena.

Recuerdo que quería hacerme fotos, tener un recuerdo bonito de mi embarazo, de los cambios que se producían, de la evolución, pero que al final no lo hice (mal Rebeca, muy mal).

Recuerdo que una vez intenté hacer alguna foto sola, sin directrices y en casa, pero sólo salieron churros.

Recuerdo que estaba ya de parto en el hospital (tras dos días de ingreso) y yo no hacía más que decirle al padre de la criatura que me hiciese fotos a la barriga, porque en breve iba a desaparecer.

Y nació el Señor Bajito, la barriga se fue y las fotos mal hechas fueron la tónica de cada día durante muchos meses más.

Nos da igual si están bien o mal, si nos parecen un espanto o si salimos en ellas con caras y gestos más propios de una película de zombis, porque lo que nos importa es el valor incalculable que tienen esos momentos. Poder recordarlos, aunque sea con una foto horrible, es extraordinario.

Mi historia, nuestra historia

Pero llega un momento en el que no me vale cualquier cosa, quiero más.

Quiero poder plasmar lo que de verdad veo, lo que de verdad siento, las emociones que me despierta ser madre de esa nueva persona que me asombra cada día, y con lo que sé en ese momento no es suficiente.

Yo no quiero darle al botón y que salga cualquier cosa; quiero entender la luz, la composición, quiero saber qué ocurre si yo tomo el control de la velocidad y la apertura. Y qué pasa si me alejo o si me acerco.

En resumen: quiero orquestar mi fotografía para que la imagen final sea lo más parecido a lo que yo estoy percibiendo a través de mis ojos.

Así que, poco a poco, tracé mi plan para conquistar esa herramienta que hasta ahora se reía de mis intentos en mi cara: la cámara réflex.

Quiero que la cámara sea una extensión de mi mirada. Y ya puestos, de mis pensamientos. Que se funda hasta tal modo conmigo que llegue el día en el que no tenga que pensar, tan sólo actuar.

[Tweet “Quiero que la cámara sea una extensión de mi mirada y de mis pensamientos.”]

Casi nada.

Fue un camino lento pero seguro, trabajé mucho, leí un montón e hice muchos clics que se fueron a la basura. No todo fueron fotografías estupendas, ni nociones asimiladas a la primera. Pero una López Noval no se amedrenta ante los retos. Al contrario, se pica y se crece, y al fin conseguí hacerme amiga de mi cámara. ¡Victoria!

Aún me quedaba mucho camino para poder contar las cosas como yo quería. Ese fue sólo el primer paso de un camino que aún recorro. Entonces no sabía lo largo que iba a ser. Ni hasta donde me iba a llevar. Tan sólo fue un avance, un empujón crucial para seguir adelante. Pero lo conseguí, ¡y qué bien sienta!

Cuenta tu historia: fotografía documental de familia

Muchas fotos después, aquí sigo, contando mi historia pero también la de otras familias. Y por supuesto, ayudando a otras mamás a contar la suya propia.

Y eso es lo que vengo a hacer a la casa de Pilar.

Vengo a ayudarte, a acompañarte y a contarte cómo puedes contar tu propia verdad, la de tu familia. Porque nadie mejor que tú puede darle sentido a ese relato.

Así que, si te apetece, una vez al mes nos veremos por aquí para atrapar esos momentos intensos que vivimos como madres, y todo aquello que nos rodea.

Si me dejas, también te hablaré de la fotografía documental de familia, que es la que mejor recoge la realidad de lo que ocurre en tu universo familiar y la que a mí me fascina.

Verdad verdadera

Durante mi paso por el blog de Maternidad Continuum, mi objetivo es que aprendas a captar momentos reales, esos que pasan de verdad, esos que quieres recordar para siempre.

Pequeños desastres domésticos que te sacan una sonrisa, caos y paz, hábitos que sólo vosotros entendéis (en mi casa jugamos así), momentos de complicidad, juguetes esparcidos, la hora de la siesta, dibujos fuera de las líneas…

Vamos a huir de las poses, de las cosas artificiales que no se identifican con nuestros hijos ni con nuestra familia. Vamos a documentar nuestra historia, porque es la nuestra y nos encanta, con sus cosas bonitas y sus cosas no tan bonitas.

¿Me acompañas? Yo estaré aquí, puntual, cada mes. Y, por supuesto, estaré encantada de leer en comentarios qué dificultades tienes para enfrentarte a las fotos o como es tu propia experiencia con el álbum familiar.

¡Hasta el mes que viene!

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2017-01-23T08:37:39+00:00 0 Comments

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