Desde que me mudé a esta casa el pasado mes de marzo (lo podéis leer aqui y aqui) lógicamente he cambiado de vecinos. En general son todos bastante majos, cada uno con sus manías como todos, pero creo que no me puedo quejar.

Entre todos mis vecinos hoy quiero destacar a mi vecina de casa puerta con puerta. Es una mujer bastante particular y la verdad es que desde el principio ella ha intentado quedar bien conmigo. Sin embargo, no entiendo muy bien el por qué, cada vez que me ve me dice «¿has engordado verdad?» y como podéis imaginar me sienta como una patada en el hígado.

La primera vez que me lo dijo me cabreé tanto que tuve que cortar la conversación con una mentirijilla y meterme en casa…sí, a pesar de su comentario no quise quedar mal con ella, por eso de ser una recién llegada a la urbanización y empezar con buen pie. Pues eso, me fui a casa y se lo conté a mi marido que se partía de risa el muy XXXX 🙂

Pero no contenta con esto me lo ha ido repitiendo cada vez que me ha visto desde hace meses. Tanto me lo ha dicho que ya me lo tomaba a coña. De hecho, cuando la veía, contaba los segundos que tardaba en decírmelo y así me echaba después unas risas con mi chico.

Luego nos fuimos de vacaciones y yo me puse a super dieta (mi dieta ya la contaré en otro post que da para mucho jeje) y aún sigo con ella, pero ya se me notan muchísimo los resultados y llevo aproximadamente 6 kilos y medio perdidos.

Pues bien, ayer vi a mi vecina y nada más verme me dice «¿has engordado?» y mira, mi buen humor y mi positividad se fueron al traste en un microsegundo, respiré hondo, intenté aplacar la ira que me invadía por dentro y pude contener las ganas de darle un sopapo, así que simplemente me puse muy seria (con mi mejor cara de cabreo) y le dije «pues no, he adelgazado muchisimo este verano».

Acto seguido me fui a perseguir a Alejandra que se acababa de escapar corriendo y de paso me salvó de la situación incómoda. Fíjate que normalmente no me gusta nada que la niña se escape corriendo, pero ayer me vino genial 🙂

Mi marido piensa que quizás me lo dice por quedar bien porque ella es marroquí y es posible que allí el tema de engordar sea algo positivo, pero fíjate que yo creo que no, que simplemente no tiene tacto ni quiere tenerlo.

En fin, reconozco que aún así me he reído de la situación (positiva que es una) y ahora casi estoy esperando a verla otra vez a ver lo que me dice después de mi «seria contestación».