Cuando tienes a tu primer hijo las emociones están a flor de piel, todo es nuevo y emocionante y aunque las dudas te inundan, tienes todo el tiempo del mundo para dedicarte a ese bebé. Cuando llega el segundo bebé, sueles estar más tranquila y segura de ti misma, pero no tienes tanto tiempo…los días tienen 24 horas y por mucho que los queramos alargar tu hijo mayor notará que no puedes dedicarle tantos ratos como antes.

Si además, todo el mundo no para de hablar de lo guapo que es el bebé, de lo bueno que es y no para de regalarle cosas, es bastante lógico que tu hijo mayor se sienta un poco desplazado. De hecho lo raro sería si no se sintiera así.



Dice Carlos González en su libro Bésame Mucho:

Imagine que su marido se presenta en casa una tarde con una mujer más joven: «Querida, te presento a Laura, mi segunda esposa. Espero que seáis amigas. Como es nueva y se siente extraña, le tendré que dedicar mucho tiempo, espero que tú, que eres mayor, sabrás portarte bien y ayudar más en casa. Ella dormirá en mi habitación, para que me sea más fácil cuidarla, y tú tendrás una habitación para ti sólita, porque ya eres grande. ¿A que estás contenta de tener tu propia habitación? Ah, y compartirás con ella tus joyas, claro. » ¿No estaría usted un poquito celosa?

Cuando miramos las emociones del niño como si fueran las nuestras nos es más fácil comprenderlas ¿verdad?

Así que es normal que los hermanos tengan algo de celos (no sólo los hermanos mayores, porque también hay hermanos pequeños que tienen celos) y lo demuestren haciendo ruido, teniendo regresiones, rabietas, enfados…ellos tienen miedo de perder nuestro amor y de encontrarse solos, así que nuestra principal tarea es demostrarle a nuestros hijos que seguimos queriendoles igual, que en nuestro corazón hay sitio para todos y que no nos vamos a olvidar de ellos.

¿Qué podemos hacer para que la situación mejore?

– Tener paciencia. Entender los sentimientos de nuestro hijo y comprender que no hace nada por fastidiarnos. Explicarle que el bebé no le va a sustituir y entender su miedo a perdernos.

– Decirle la verdad. Explicarle que el bebé es muy pequeño y no puede hacer las cosas solo, por lo que debemos ayudarle y decicarle tiempo. No le debemos prometer que todo será igual porque no lo será. Los niños son muy generosos y pacientes, pero se merecen la verdad.

– Intentar implicarle en todas las cosas del bebé. Ya desde el embarazo podemos implicarle en muchas cosas: elegir el nombre del bebé, ayudarnos a preparar su ropita y sus cosas, etc.

– Dedicarle un tiempo a solas. Este punto es fundamental, ya que no vamos a poder estar tanto tiempo jugando con nuestro hijo como antes, al menos tenemos que buscar un tiempo fijo en el que estemos a solas con él. Cuando nació mi segunda hija, yo seguía tumbándome con mi hija mayor al final del día para que me contara sus miedos, sus preocupaciones, sus historias del cole…le contaba un cuento y la acompañaba para dormir. Ese era nuestro momento.

– Dejarle que hable de sus sentimientos sobre el bebé. Es posible que el hermano mayor diga que no quiere al bebé, que lo odia y que lo quiere devolver. Aunque nos duela escucharlo, debemos aceptar que es normal que e sienta así de vez en cuando. Es mejor dejarle que eche afuera sus malos sentimientos.

– Hablarle sinceramente y decirle que nosotras también echamos de menos cuando estábamos sin el bebé y teníamos más tiempo para jugar juntos. No es que nos moleste el bebé ¡ni mucho menos! pero si podemos echar de menos los ratos juntos jugando y no debemos sentirnos mal por ello.

– Reirnos de la situación: decirles que nos gustaría tener magia y poder hacer 6 cosas a la vez, decirles que nos gustaria tener cuatro manos…con mi hija mayor, esta es una de las cosas que mejor funcionaba.

– Dejarle que sea pequeño de vez en cuando: cogerlo en brazos, darle muchísimo cariño y mimos, bañarlo y vestirlo, darle de comer…

– Tener un código secreto de amor. A mi me funcionaba tener un ćodigo con mi hija mayor que nadie sabía y que significaba «te quiero». Cuando me había llamado dos veces y yo le habia dicho «espera un momento» o cuando teníamos visitas que sólo hacían caso a la bebé y ella se sentía desplazada, yo me tocaba la oreja y ella sabía que le estaba diciendo «te quiero, aunque ahora no pueda abrazarte».

– Darle las gracias sinceramente por ayudarnos por el bebé, por el esfuerzo que hace renunciando a estar siempre con nosotros…por todo.

– No hablar de sus celos con otras personas. Sé que esto puede ser complicado, pero hay que tener mucho cuidado porque sin quererlo, los otros adultos pueden decirlo en alto, contarlo a otras personas o preguntarle al niño directamente sobre sus celos….Es mejor reservar esta información para las personas de máxima confianza y que sean empáticas.

– Siempre hablar bien del niño y si nos esta escuchando, mejor. Cuando me preguntaban si mi hija mayor tenía celos yo siempre contestaba que ella estaba encantada con su hermana y que me ayudaba muchísimo a cambiarla, a bañarla…y sé que a ella le gustaba escucharlo. Lo cual era cierto, porque estaba encantada, pero también tuvo sus momentos de bajón.

– Hablarle de las ventajas de ser mayor: acostarse más tarde, comer otras cosas, poder ir a jugar a casa de los amigos…

¿Y vosotros tenéis algún truco para evitar los celos entre vuestros hijos?