¿Por qué muchos niños que lloran al ir al colegio dejan de llorar en dos minutos?

Llora mucho al entrar pero la profesora me ha dicho que a los dos minutos ya se le ha pasado ¿me estará tomando el pelo? ¿sólo llora para hacerme chantaje para no ir al colegio? ¿en realidad no le duele tanto la separación y sólo llora por la novedad o porque está cansado?

Esto es algo que he escuchado muchas veces, incluso cuando mis hijas estaban adaptándose al colegio y lloraban, las profesoras me decían que en unos minutos dejaban de llorar y se quedaban tranquilas y yo también tuve mis dudas.

Hasta que me puse a investigar la causa de todo esto y descubrí el por qué.

En este blog he repetido muchas veces que nuestros hijos NO son el enemigo, no intentan hacernos chantaje ni hacernos daño, no intentan manipularnos y además no son malas personas.

Que a veces oyes a la gente hablar de los niños y cualquier diría que están hablando de un terrorista internacional y no de un niño de dos años.

Los niños no son tan retorcidos como nosotros y lo único que quieren es estar con su figura de apego el mayor tiempo posible (y cuanto más pequeños más lo necesitan), porque así se sienten a gusto, queridos y seguros para ser felices.

Un niño cerca de mamá va a estar relajado y contento, además se atreverá a investigar y a jugar a muchas cosas separándose a una distancia prudencial, sin embargo un niño separado de su figura de apego a a la fuerza y durante muchas horas (como es el caso de la escuela) estará asustado y seguramente va a llorar.

¿Y por qué se calla a los dos minutos?

Algunos niños no se callan a los dos minutos y siguen llorando durante horas.

Se me parte el alma al pensarlo, pero es así.

La mayoría sí se calla al cabo de unos minutos y la explicación es sencilla: cuando un niño llora y se estresa general cortisol y adrenalina (que son hormonas del estrés). El cuerpo no puede mantener estos niveles tan altos de hormonas tan altos porque el cerebro podría colapsar.

Además el cortisol es neurotóxico (mata neuronas básicamente) y esto el cuerpo lo sabe, por tanto lo contrarresta con tranquilizantes naturales: seronotina, endorfinas y opiáceos naturales.

De esta forma el niño se tranquiliza (incluso a veces se duerme…) pero no porque esté contento, sino porque está “autodrogado”, es únicamente instinto de supervivencia.

También hay que saber que cuando hay mucho cortisol y se combina con serotonina (cuando el propio cuerpo está intentando calmar al niño) se provoca la nausea y el vómito involuntario y es por esto que muchos niños vomitan cuando lloran mucho (no porque lo hagan a propósito para manipularnos como dicen algunos).

Resumiendo, es peligroso para nuestros hijos (para su cerebro y sus niveles hormonales) llorar mucho durante mucho tiempo y por ese motivo el cuerpo intenta resolverlo.

¿Pero es una calma “real”?

En realidad no.

Aunque las hormonas que contrarrestan el cortisol y la adrenalina hacen bastante bien su trabajo, se ha visto que varias horas después de un episodio así los niños siguen estando inquietos aunque no lo demuestren y su nivel de cortisol es elevado.

El niño no puede estar llorando ocho horas pero eso no significa que sea feliz separado de su madre o de su figura de apego.



¿Qué podemos hacer para que deje de llorar?

Si dejar de asistir al colegio no es posible hay algunas cosas que se pueden hacer para que nuestro hijo vaya aceptando la situación y poco a poco se acostumbre:

  • Intentad que la adaptación sea lo más progresiva posible: lo ideal sería que los padres pudieran permanecer en el aula el tiempo que el niño necesite y que sea lo larga que requiera el niño, aunque ya sabemos que esto muchas veces no es posible, sigue siendo lo ideal.
  • Llevad un peluche o un muñeco que les sirva de unión entre casa y el colegio. Algunos colegios no permiten que los niños lleven juguetes o peluches, pero yo sugiero que se lleve  “escondido” en la mochila. El niño sabrá que su muñeco está ahí aunque su seño no lo sepa 🙂.
  • Explicad cuándo iréis a buscarle con palabras sencillas: después de tu siesta te recogeré.
  • Compensad el tiempo “perdido” disfrutando al máximo el tiempo que estáis juntos.
  • Tened muchas dosis de paciencia porque es normal que en esta etapa necesite más brazos de lo normal, esté más quejicoso de lo normal y llore más de lo normal.
  • No separarse del niño a no ser que sea absolutamente necesario. A no ser que sea algo peligroso o un hospital o similar, llevad a vuestro hijo con vosotros a todas partes para que no tenga que lidiar con otra separación de su figura de apego (lo siento, el estreno de esa película tan chula que quieres ver tendrá que esperar jeje)
  • Haced equipo con la maestra: explicad que vuestro hijo necesita muchos mimos y cariño para que sea comprensiva con él y lo abrace cuando no estéis.
  • Levantaos con tiempo de ir al colegio si prisas: llegar al colegio corriendo, tarde y sin tiempo de despedirse estresa mucho a los niños.

Con el tiempo y mucha paciencia nuestro hijo acabará entendiendo que no le abandonamos para siempre y que volveremos a buscarlo.

Seguramente también conseguirá hacer buenos amigos en el colegio y disfrutar del tiempo que pase allí.

¿Tu hijo llora y a los dos minutos deja de llorar? ¿cómo lo has resuelto? te leo en los comentarios.

2018-10-10T08:59:08+00:00 9 Comments

9 Comments

  1. ColorSandía septiembre 20, 2018 at 12:34 am - Reply

    Gracias por aclararme muchas cosas. Había oído de niños que vomitaban al llorar mucho pero no sabía por qué. Por suerte el mío va a estar en casa hasta que él quiera ir al cole. Pero me viene bien saber las razones químicas de esta reacción para otros momentos de tensión que hemos pasado. Y para darle en las narices a algunas personas. Estoy harta de oir lo de “llora para chantajearte” y lo de “la guardería es buena porque socializan”.

    • Pilar Martínez septiembre 20, 2018 at 8:53 am - Reply

      La gente es MUY pesada y además no saben de lo que están hablando.
      Los niños no son tan retorcidos como nosotros y sólo quieren estar acompañados, no es tan raro ¿no?

  2. MJ Franco septiembre 20, 2018 at 3:12 pm - Reply

    A ver si con un poco de esta ciencia que compartes Pilar yo puedo aclarar y cambiar la mentalidad de los más resistentes, principalmente la familia.

    Muchas gracias por este post. ¡Me aporta mucha información útil!

    Un super abrazo.

    • Pilar Martínez septiembre 26, 2018 at 11:38 am - Reply

      Mil gracias por tus palabras!!
      Un besazo

  3. Planeando ser padres septiembre 20, 2018 at 6:53 pm - Reply

    Así era la mía en el periodo de adaptación del colegio. Se pasó una semana histérica, lloraba tanto que siempre que iba a recogerla estaba muerta, tirada en un rincón durmiendo. Las maestras me decían que no habían visto algo igual de escandaloso, que nada de llorar 2 minutos, esta lloraba las horas completas y caía agotada y enrabietada después de haberse intentado llevar por delante a medio personal del colegio. Y eso que me quedaba allí casi la jornada completa, que fui la última madre en abandonar el periodo de adaptación y a veces la niña estaba a solas sólo 15 minutos, pues ni por esas. Ya no sé si me habrá quedado tarada de por vida, pero al menos no le cogió odio al colegio y a las 2 semanas de ir poco a poco se normalizó.

  4. Noelia septiembre 27, 2018 at 10:18 am - Reply

    Pues mi hijo no lloró. Ha ido al cole todos los días desde que empezó el curso pasado super contento y feliz. Nunca lo llevé a la guardería. y Estuvo conmigo hasta los 3 años que entró en el cole. El llevaba tiempo viendo a los niños en el colegio cuando salíamos por la mañana y me preguntaba qué era eso. Le expliqué que era el colegio, un sitio donde iban los niños a aprender y a jugar con otros niños. Empezó a despertar su interés. A veces se sentía aburrido en casa, no tiene hermanos mi primos. Cuando se iba acercando la fecha de entrar en el cole le fui fomentando la ganas explicándole que iba a ser muy divertido y que lo iba a pasar muy bien y aunque yo le iba a echar de menos y él me iba a echar de menos iba a ser un ratito y luego nos veríamos a la salida.
    Mucha gente me decía “lo va a pasar fatal por no haberlo llevado a la guardería y no estar acostumbrado a separarse de ti y encima tomando teta tan mayor” (jajajajaja la tomó hasta los 3 años y medio) Pero fue todo lo contrario. Los niños que habían ido a la guardería lloraban más que los que no habían ido nunca, al menos en la clase de mi hijo.

    • Pilar Martínez septiembre 27, 2018 at 10:45 pm - Reply

      genial!! no todos lloran y tu niño ha ido al cole cuando ha estado preparado y lo está disfrutando.

  5. Aitana septiembre 27, 2018 at 10:28 pm - Reply

    Y en el caso de las rabietas? A mi hija hay veces que le duran una hora, debe ser mortal para el cerebro

    • Pilar Martínez septiembre 27, 2018 at 10:46 pm - Reply

      Por eso muchos niños después de una rabieta vomitan o se duermen…
      Pero bueno, todo es reversible, si está acompañado y querido todo se recupera

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