Tener hijos adolescentes: expectativas que se han cumplido y que no

Seguro que habrás escuchado más de una vez que vivir con un adolescente es poco menos que un infierno, que es durísimo, que los adolescentes no hablan, no te cuentan nada y son unos contestones maleducados.

Yo sí y mientras mis hijas eran pequeñas casi que no quería pensar en el momento que el que crecieran y fueran adolescentes porque esperaba vivir el infierno en la tierra.

Tenía muchas expectativas e ideas preconcebidas sobre esta etapa y algunas han sido ciertas pero otras no, así que te voy a hablar de mi experiencia.

Los adolescentes tienen un humor cambiante

Esto puede que sea cierto, pero más que cambiante diría que lo que pasa es que viven las cosas con mucha intensidad y a nosotros nos puede parecer que han pasado del llanto a la alegría en un segundo.

Realmente yo misma tengo un humor cambiante y depende entre otras cosas del ciclo hormonal en el que esté.

Por ejemplo, cuando estoy ovulando tengo mal genio, me enfado con facilidad y tengo menos filtro, así que a veces contesto cosas que en otro momento nunca se me habría ocurrido hacerlo.

Esto ocurre porque las hormonas son muy potentes y pueden afectar también a nuestro estado emocional.

Pues nuestros adolescentes son hormonas con patas, así que imagina la inestabilidad a la que ellos se enfrentan a diario.

Los adolescentes son malhumorados

No es cierto, al menos en mi caso.

Los adolescentes son muy alegres y vivaces si les dejamos serlo, pero claro, si sólo les hablamos para reñirles o no les dejamos expresarse con libertad, entonces pueden ponerse gruñones…como todos, pero siendo hormonas con patas (ya me entiendes).

Los adolescentes comen mucho

Eso sí que es cierto.

Es una época de crecimiento muy acentuada, los estirones, la pubertad, los cambios del cuerpo (pelos, órganos sexuales, etc.) y todo eso necesita energía, así que comen a manos llenas.

Sobretodo cuando están pegando un estirón se nota porque se ponen a comer como si no hubiera un mañana.

Los adolescentes sólo se preocupan por tonterías

Pues no es verdad.

Una cosa es que nosotros no seamos capaces de entender lo que les interesa y otra cosa es que sólo se preocupen por chorradas.

Hay muchos adolescentes trabajando de voluntarios, ayudando a otras personas, aprendiendo cosas importantes y preocupándose por el mundo en el que viven.

De hecho la adolescencia es el momento en el que las personas quieren cambiar el mundo a mejor.

Que les guste jugar a Fornite o ver vídeos de Youtube no quiere decir que no se preocupen de nada.

Los adolescentes no hablan con sus padres

En mi caso no es verdad, aunque entiendo que en otras casas sí que ocurre.

Mi adolescente habla mucho conmigo y comparte conmigo inquietudes, miedos, alegrías, ilusiones y aficiones.

No me lo cuenta todo por supuesto, porque todo el mundo se merece tener sus secretillos, pero creo que mi hija confía lo suficiente en mi como para contarme lo importante y sobretodo para pedirme ayuda cuando la necesite.

Esa siempre ha sido una prioridad para mi, que mis hijas confíen en mi como para llamarme a mi cuando necesiten ayuda porque la hayan cagado (que ocurrirá porque todos la cagamos en algún momento).

Cómo conseguir esto da para otro post me parece a mi 😉

Los adolescentes buscan la aprobación del resto

Pues claro que es cierto, pero en los adultos también lo es.

Nosotros decimos mucho que no nos importa lo que piensen los demás pero es una mentira como una casa porque hacemos muchas cosas que no querríamos hacer para que no nos critiquen o para que no hablen mal de nosotros.

En ellos esto es más acusado todavía porque al estar encontrando su lugar en la sociedad, están descubriendo qué pasa cuando la gente te acepta y qué pasa cuando no.

Y esta es mi experiencia sobre las expectativas que tenía de vivir con una adolescente y lo que está siendo la realidad.

Desde luego no está siendo tan duro como lo pintaban ni de lejos y yo estoy disfrutando mucho de esta etapa de la crianza.

¿Me cuentas tu experiencia o tu opinión? Te leo en comentarios.

2019-01-22T13:32:25+00:00 5 Comments

5 Comments

  1. Esther enero 22, 2019 at 11:53 pm - Reply

    En mi caso confieso que a veces puede que sea yo peor que ella…. Mi hija es condescendiente conmigo en múltiples ocasiones. Es más, no hay semana en la que no le de una oportunidad para serlo, jajaja Yo no tengo queja, o sea, matizo, no tengo quejas justificada, porque sin justificar las tengo a manos llenas, pero no van más allá de las pequeñeces que se desprenden de la propia convivencia y que, encima, en un 90% son defectos heredados de su madre Reflexionando tras leerte, Pili, me doy cuenta que yo sigo esperando con temor esa terrible etapa de la que tanto se habla y resulta que hemos llegado a los 16 y aquí todavía no ha pasado nada.

    • Pilar Martínez enero 23, 2019 at 12:27 am - Reply

      ¿Verdad que no? además, no puedes decir que sea una etapa aburrida jaja
      Y puedes compartir aficiones con tu hija, cosa que no puedes hacer cuando sólo puedes ver los tres cerditos en bucle 😉

  2. Nueve meses y un día después enero 23, 2019 at 9:24 am - Reply

    Me ha encantado tu post porque no es catastrofista en absoluto y pone el punto también en los adultos. Está claro que si regañas todo el día tu hijo se mostrará cabreado como un mono y no tendrá muchas ganas de hablarte 😂😂😂 Entiendo que es difícil el tema pero creo que es importante empezar a trabajar la relación con ellos desde muy peques. En cualquier caso, a mí me da miedín la edad 😂😂😂

  3. Ascensión junio 27, 2019 at 5:27 pm - Reply

    Pues a mí me ha pasado todo lo contrario: me pensaba que iba a ser una adolescencia súper divertida y compartida y me di de bruces con el infierno ese que me decían y yo no me creía. Estaba convencida de que la crianza con respeto me facilitaría la adolescencia y que mi hija no me iba a mentir (más de lo esperado digo) porque yo siempre había creado un clima de confianza. Y toma! En toda la boca

  4. Xisca julio 13, 2019 at 10:24 am - Reply

    Buenos dias.
    Me ha gustado tu artículo.Soy madre de tres hijos, dos de ellos ya la han pasado y mi hija esta en plena adolescencia. Es una de las etapas más complicadas y difíciles de pasar (llena de contradicciones) A mi me ayuda mucho acordarme y tener presente, para comprender y ayudar, de como vivi mi propia adolescencia.

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