Hoy me he levantado con esta imagen de un evento que organizó Nestlé con un montón de influencers para presentar su «nueva papilla de cereales con menos azúcar»:

Puedes ver el tuit original donde he visto la imagen aquí:

Son muy osados estos de Nestlé porque «parecen» olvidar varias cosas importantes que hay que tener en cuenta cuando hablamos de alimentación infantil:

    • Los azúcares de las frutas y verduras son intrínsecos, no como los que ellos añaden a sus papillas.
    • Los azúcares intrínsecos no son dañinos y de hecho se ha visto que la población infantil come menos fruta y verdura que la debería.
    • Estamos en una epidemia de obesidad infantil que debería concienciar a las empresas de alimentación para dejar de engañar al personal.
    • De las vitaminas, sales minerales, fibra y otras cosas que obtenemos con la fruta y verdura ni hablamos ¿verdad?
    • Las papillas de cereales no son necesarias en absoluto para una alimentación equilibrada, el bebé puede comer cereales con comida normal: pasta, pan, arroz, etc. (y sin azúcares añadidos).
    • La tabla compara 100 gramos de frutas y verduras contra 25 gramos de papilla. En 100 gramos serían 4 gramos de azúcar
    • Las harinas hidrolizadas que componen los cereales Nestlé son básicamente azúcar porque la hidrólisis transforma los cereales en azúcares simples (principalmente glucosa).
    • Los «cereales» de farmacia son  harinas refinadas con azúcar y si hacemos la comparación en la cantidad de harinas refinadas (más que demostrado que no son sanas) ya sale otra cosa (96 gramos de harinas refinadas por cada 100 gr. de cereales frente a 0 gr. en fruta y verdura).

El marketing agresivo

Ya sabemos que las políticas de márketing de las empresas farmacéuticas como Nestlé son muy agresivas y se suelen pasar tanto la legislación como las recomendaciones de los organismos oficiales por el forro (puedes ver lo que ocurrió en el pasado congreso de pediatría patrocinado por Nestle junto a otras empresas de alimentación).

Fundamentalmente gracias a Nestlé y su política comercial mentirosa y agresiva, se firmó el código internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna en el año 1981 que busca la protección de la salud de los bebés y niños.

Seguramente no lo sabéis, pero cuando la compañía farmacéutica decidió expandir su negocio al continente africano, mandó a mujeres comerciales de Nestlé disfrazadas de enfermeras para convencer a las madres de que su leche no era tan buena como la de bote.

En los últimos años, ya no se atreven a tanto, pero no se cortan un pelo en participar en la Semana Mundial de la Lactancia Materna con charlas, artículos y actividades en los que siempre contribuyen a seguir difundiendo mitos de lactancia e información errónea.

Desde luego es uno de los laboratorios farmacéuticos con menos ética que conozco y cuando veo su manera de trabajar me da vergüenza que la industria de mi gremio, haya decidido mirar solo el interés comercial olvidando lo que debería ser su motivación principal: mejorar la salud de la población.

Antes mis quejas sobre su publicidad engañosa en las redes sociales, la respuesta que me han dado desde Nestlé ha sido esta (y por lo que me han dicho, ha sido la misma respuesta para todo el mundo):

Vamos que lo que ha pasado es que yo he malinterpretado su campaña, no que ellos tengan la ética de una ameba.