Hace algunos días, publiqué una lista de 8+1 consejos para la adaptación a la guardería y de todos estos consejos, el más importante sin duda era la elección de la escuela infantil.

Ahora quiero contaros nuestra experiencia en la adaptación al cole de mi hija pequeña Alejandra que tiene dos añitos recién cumplidos.

En enero, encontramos la que pensábamos era nuestra guardería ideal para ella. Abierta para los padres, dos cuidadoras por aula siempre, comida casera, educadoras infantiles cariñosas…o eso es lo que parecía. Sin embargo, mi hija Alejandra no llevaba bien la adaptación a su nuevo cole y estaba tirando por tierra todas mis expectativas, ya que yo pensaba que iba a ir encantada.

Puse en práctica todos los consejos de mi artículo y la niña seguía llorando mucho al entrar, llorando a ratitos las dos o tres horitas que estaba allí, pasando el resto del día encima de mi sin jugar, ni interactuar, ni reir.

Yo no entendía qué podía estar pasando hasta que lo pensé seriamente…el primer consejo y más importante (el de la elección de guardería) estaba mal.¡Estaba clarísimo! Por mucho que siguiera el resto de consejos al pie de la letra, mi hija no era feliz y eso me dolía en el alma.

Un día en que la niña me dijo «mi seño no me quiere» me quedé de piedra. Se me partió el corazón al pensar que una bebé de dos años, cuya necesidad vital es sentirse querida, sentía que en su cole no la querían. Le pregunté el por qué y me dijo que no la cogían en brazos ni le daban besitos ni abrazos cuando lloraba.

Menos mal que mi hija habla muy bien y puede explicarme todo esto porque si no…no me habría enterado de nada!

Casualmente, nos llamaron del nuevo colegio donde prentendíamos llevar a las dos niñas con una plaza disponible para YA (como también he comentado en otro post), así que mi hija Alejandra no tuvo que asistir mucho más tiempo allí.

La guardería del nuevo cole aún me gustaba más. Tenía tres profesoras para 11 niños, parecian muy cariñosas y respetuosas, les leían varios cuentos todos los días (y a Alejandra le chiflan los cuentos), iban cantando a todas partes (y la música le re-chifla 🙂 )…peeero yo tenia mi miedo, porque después de la otra experiencia seguro que mi hija no querría dar otra oportunidad a otra guardería.

Sin embargo, los niños son generosos por naturaleza y explicándole a Alejandra las cosas buenas del colegio, que su hermana Pilar estaría allí aunque en otra clase y aplicando todos los consejos anteriores, la niña aceptó empezar de nuevo.

La gran diferencia es que el primer consejo y más importante de la elección de escuela infantil, esta vez estaba bien.

El primer día me quedé con ella en la clase jugando y viéndolo todo durante bastante rato, además la dejé allí sólamente dos horas, su seño la cogió en brazos y la abrazó durante mucho tiempo (lo comprobé desde fuera) cuando no quería que me fuera, le leyeron los cuentos y le enseñaron canciones.

Cuando fui a buscarla, me contó que había cantado y jugado con sus «nuevos amigos» 🙂

Al día siguiente cuando su seño la llamó para que fuera, me dijo adios y entró contenta. Cuando le preguntamos si sus seños la quieren dice que SI.

Conclusión: mi hija ha recuperado su alegría, se siente querida, no llora ni al entrar ni al salir del cole, me canta las canciones que aprende allí y me dice que le gustan mucho sus amigos.

Está claro, elegir bien la guardería para tus hijos es fun-da-men-tal.