Los niños empiezan a alcanzar la madurez suficiente como para controlar sus esfínteres entre los 18 meses y los 3 ó 4 años de edad. Algunos lo consiguen antes y otros más tarde, pero todos entran dentro de la normalidad.

Sin embargo, parece que cada vez tenemos más prisa en retirar el pañal cuanto antes, hay una especie de competición entre las madres y abuelas » para ver qué bebé usa antes el orinal» y esto no tiene ningún sentido.

Por mucho que queramos y que insistamos, hasta que nuestro hijo no esté preparado realmente no será capaz de controlar los esfínteres y si presionamos demasiado es posible que consigamos el efecto contrario y tarde mucho más en conseguir olvidar el pañal.

[pullquote]Cuando presionamos a los niños para dejar el pañal antes de tiempo, se produce el efecto contrario y tardan más[/pullquote]

Algunos niños sufren estreñimiento porque no se atreven a hacer caca fuera del pañal. Incluso hay algunos niños que necesitan enemas para eliminar la caca acumulada.

En algunas guarderías intentan retirar el pañal a todos a la vez para simplificar el proceso o pretenden que todos los niños dejen el pañal al cumplir dos años, pero lo cierto es que cada niño lleva un ritmo diferente y esto se debe respetar.

Igual que es absurdo pretender que un bebé de tres meses sepa leer porque no tiene la madurez suficiente, es absurdo intentar que un niño deje el pañal porque ha cumplido X años si no está preparado.

¿Cómo saber que está preparado?

Hay dos cosas que nos pueden orientar:

– El niño no moja los pañales en varias horas

– Pide ir al baño aunque no llegue a tiempo, porque al principio del control de esfínteres a veces al niño no le da tiempo a llegar al orinal

¿Es posible volver atrás?

Algunas personas opinan que una vez retirado el pañal, no debe colocarse de nuevo porque es «dar un paso atrás».

Yo no estoy de acuerdo, si nos hemos dado cuenta que nos hemos adelantado al proceso madurativo y que nuestro hijo aún no está preparado para controlar los esfínteres no pasa nada por usar el pañal de nuevo.

De hecho es posible que eso ayude al niño a recuperar la confianza en si mismo y en nosotros porque le acompañaremos en el proceso cuando esté preparado, no antes.