Los que me conocen saben que soy una firme defensora de la Alimentación Autorregulada o libre de papillas porque me parece la forma más natural de mostrar los «otros» alimentos a nuestros bebés (si…los otros que no son leche).

Yo sólo le veo ventajas por todas partes porque para mi es lo más cómodo, sano y práctico, pero es que además, es una oportunidad para pasar más tiempo en familia y para enseñar a los niños el comportamiento adecuado en la mesa.


Pero todo tiene su lado negativo, no nos vamos a engañar…alguna pega sí existe, así que paso a enumerar las desventajas de mi adorado Baby-led weaning:

1. El suelo acaba perdido

El hecho de dejar a los niños que coman solos y que puedan experimentar con la comida de sus platos va unido a que mucha comida se cae y acabe en el suelo (ya sea por accidente o no).

En realidad, cuando consigues entender que es un proceso normal, pones un hule en el suelo y confías en tu hijo, todo se relaja, pero al principio cuando termina la comida parece que ha habido una batalla campal.

Por contra, los niños aprenden mucho antes a usar cubiertos correctamente si les dejas aprenderlo, así que una cosa compensa la otra.

NOTA: si llevas a tu bebé como invitado a otra casa es mucho mejor que comáis en el jardín 😉

2. Las críticas pueden agobiarte

La mayoría de los bebés introducen la alimentación complementaria con purés y papillas y si tú decides dar a tu hijo comida «normal» sin triturar puede ser chocante para los otros padres.

No lo hacen con mala intención, simplemente les parece extraño que no lleves un puré de pollo para el bebé o que no le prepares una papilla de fruta con galleta.

Hay que estar tranquilos en este aspecto porque normalmente, cuando ven al bebé comerse un trozo de pollo o un bocadillo, las críticas se relajan muchísimo.

NOTA: si de todas formas te siguen criticando mucho, te recomiendo leer este fantástico libro de Lily (Madres Naturales).

3. El miedo al atragantamiento también puede agobiarte

Si has sufrido algún episodio de atragantamiento en tu familia o te pones muy nerviosa con el tema sí es posible que te agobies porque algunos bebés tienen una especie de arcadas hasta que consiguen aprender a masticar y a evaluar el tamaño de los trozos que deben meterse en la boca.

En realidad no se estań atragantando ni nada parecido, simplemente al notar algo sólido en la boca (si es demasiado grande) su instinto se pone en funcionamiento para sacarlo.

NOTA: vigilar al bebé y sentarlo con la espalda recta evita cualquier peligro

4. Al principio comen muy poco

La alimentación complementaria se llama así porque complementa a la leche, es decir, la leche sigue siendo el alimento principal de los bebés al menos durante el primer año de vida, pero la alimentación complementaria le permite complementarla y que vaya aprendiendo otros sabores y texturas.

Los bebés que comen papillas, al principio también suelen comer poco, pero en los bebés que comen trozos es más evidente.

NOTA: No hay que estresarse, la idea no es sustituir una toma de leche y no importa si tu hijo sólo ha comido dos macarrones

Por mi propia experiencia he podido probar los dos tipos de alimentación complementaria ya que a mi hija mayor le di los purés y papillas que me indicaba su pediatra y a mi hija pequeña le di comida normal desde el principio.

Mi hija mayor tuvo algunos problemas para aprender a masticar correctamente y mi hija pequeña merendaba bocadillos con un año…la diferencia ha sido abismal.

Si te interesa dar la oportunidad a tu hijo de comer sin triturados desde el principio, puedes asistir a la charla que daré este viernes sobre este tema.

¿Y vosotros le veis alguna desventaja a la alimentación libre de papillas?