Últimamente se está escuchando bastante por la blogosfera maternal y paternal algo sobre un Rinoceronte Naranja, la gente cuelga fotos en Facebook de su muñeca con una pulsera naranja y dice ¡Me apunto al reto del rinoceronte  naranja! y por todas partes se escucha hablar de rinocerontes…¿pero qué es eso del rinoceronte naranja?

Pues yo os lo explico rápidamente.

Había una vez una mamá que vivía en Estados Unidos, que tenía cuatro hijos y que les gritaba mucho más de lo que le gustaría. Un día se propuso un reto al que llamó «El desafío del rinoceronte naranja» que consistía en aguantar un año entero sin gritar a sus hijos y lo puso por escrito en una página web donde iba anotando sus progresos y sus trucos para no gritar. El proyecto funcionó tan bien que esta madre lleva cuatro años sin gritar a sus hijos y está absolutamente feliz.


Su iniciativa y su experiencia está inspirando a muchas mamás blogueras que se están apuntando al reto (puedes ver algún ejemplo aquí y aquí) y se ha creado un grupo de facebook que te invito a visitar, en el que las mamás van contando su experiencia y sus avances (o retrocesos).

¡Este desafío me encanta! si me lees desde hace tiempo sabrás que estoy completamente en contra de los gritos, así que esta especie de terapia en grupo me parece una idea fantástica para que todos mejoremos como padres.

En mi caso, el problema no son los gritos, porque aunque tengo un tono de voz alto, con mis hijas no suelo gritar…mi problema es la mirada. Yo no me veo, pero según me cuentan mis hijas, cuando me enfado tengo una mirada seria y penetrante que les asusta y no me gusta que mis hijas sientan miedo de mi, aunque sea en silencio.

Así que yo me apunto a mi propio reto personal de rinoceronte naranja de mirar a mis hijas con amor aunque esté muy enfadada.

A continuación copio los 12 pasos que la creadora del desafío propone en su web:

Paso 1
Reconoce que necesitas cambiar; decídete y comprométete totalmente a hacerlo: la madre reconoce que modificar un mal hábito es en realidad un gran trabajo, que requiere muchísima energía y concentración. Por esto, ella decidió tomárselo en serio y hacerlo su prioridad. «Creí en él (el desafío) y en mí misma, y me prometí que haría lo fuera para tener éxito», comenta en su blog.

Paso 2
Establece un objetivo: que no sea demasiado vago ni tampoco abrumador, pero sí que motive y que sea  medible. «Escoge una meta que te ayude a gritar menos y fomentar la confianza», alienta, y propone algunas alternativas a los 365 días: pueden ser 30 días sin gritar, 30 horas de acostarse sin levantar la voz, una semana, etc.

Paso 3
Comparte tu objetivo, para poder rendir cuentas: «MamaRinoceronta» aconseja contarles a familiares y amigos sobre la propuesta, para que ésta sea «real» y no sólo una idea. «Sí, fue difícil admitir que gritaba demasiado, pero sabía que era importante tener un grupo de personas a quienes rendir cuentas y compartir mis progresos», señala.

Paso 4
Crea una red de apoyo: elige a quienes te darán su respaldo para que puedas sobrevivir al desafío. Según la madre, deben ser cuatro tipos de personas:

1.- Aquellas a quienes puedes llamar cuando tengas ganas de renunciar y que siempre te dirán que no lo hagas, que puedes seguir adelante y que lo estás haciendo de maravilla.

2.- Aquellas a quienes puedes escribir cuando sientes que necesitas gritar y que sabes que te contestarán rápido con un «no lo hagas».

3.- Tus propios hijos, quienes cuando se den cuenta de que estás a punto de gritar, te lo harán notar enseguida.

4.- Una comunidad de Facebook, donde puedas encontrar consejos, estímulo en los días malos y refuerzo en los días buenos.

Paso 5
Identifica qué cosas, actitudes, etc. provocan tus gritos: esto ayuda para que elabores un sistema de alarma mental, identifiques los problemas pequeños, adquieras conciencia de ti misma y crees un plan de medidas preventivas.

Paso 6
Comienza lentamente a practicar: como es difícil dejar de gritar de un día para otro, «MamaRinoceronta» recomienda seguir haciéndolo pero lejos de los niños (en el baño, en el dormitorio con la puerta cerrada, etc.). Luego señala que es posible reemplazar los gritos por sonidos, silbidos o cualquier cosa que venga a tu voz. «La clave aquí es repetir y aceptar que ‘no siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero SIEMPRE puedo controlar mi reacción'».

Paso 7
Continúa practicando: luego de sobrevivir a la primera etapa de no gritar frente a tus hijos o reemplazar los gritos por otros sonidos, podrás darte cuenta de que tienes el control sobre ti misma para no levantar la voz. Así que, debes seguir trabajando hasta encontrar tu ritmo.

Paso 8
Mantén tu meta siempre presente: haz lo que sea necesario para recordar la promesa que hiciste. En su blog, «MamaRinoceronta» cuenta que para lograrlo llenó su casa de adornos de color naranja, vestía ropa del mismo tono, ponía mensajes, etc.

Paso 9
Si gritas, persevera en tu desafío: la madre reconoce que debió recomenzar su reto en varias ocasiones, lo que la hizo sentirse desalentada. Sin embargo, comenzó a recordarse a sí misma que todo era un proceso y que tomaría tiempo. «Dejé de ser tan dura conmigo misma y cuando gritaba, me perdonaba, le ofrecía disculpas a mis hijos y prometía seguir intentándolo», relata.

Paso 10
Celebra cuando tengas éxito: la idea es que seas creativa y que cada vez que no grites, hagas algo para celebrar: levantar los puños en señal de triunfo, publicarlo en Facebook, llevar un calendario e ir tachando los días en que no has gritado, etc.

Paso 11
Deja de gritar, comienza a pensar y continúa en calma: el consejo de «MamaRinoceronta» es que cuando sientas que quieres gritar, cierres tu boca, aprietes tus manos y cuentes hasta 10. También que analices qué te hizo querer levantar la voz, qué puede calmarte y cómo puedes proceder. Luego, continúa en calma.

Paso 12
Recuerda que no estás sola: «Muchos creen en ti y están allí para ayudarte»

¿Y tú te unes al desafío del Rinoceronte Naranja?