¿Cómo reaccionar cuando nuestro hijo tiene un mal comportamiento y cómo hacerlo reflexionar?

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Hace ya varias semanas, cuando publiqué el artículo “¿Qué piensa de verdad un niño en la silla de pensar?” prometí un post con estrategias para reaccionar de forma respetuosa cuando nuestro hijo se porte mal sin caer en ese tipo de castigos.

Como el tema es bastante complicado, he pedido ayuda a varias expertas y les he formulado una única pregunta ¿Cómo reaccionar cuando nuestro hijo se porta  mal y cómo hacerlo reflexionar sobre su mal comportamiento?

Estas han sido sus contribuciones:

Louma Amor MaternalLouma Sader Bujana, autora del blog Amor Maternal, odontóloga (y con consulta odontológica online), escritora de varios bestseller en AMAZON (Reflexiones sobre Crianza Respetuosa, la Agenda de la Crianza Respetuosa 2014, etc.), diseñadora y mamás emprendedora. Imparte cursos y charlas sobre Manejo Respetuoso de Berrinches y Estrategias de Organización para Mamás Solas, etc.

Creo que podríamos empezar por preguntarnos “¿Qué es un mal comportamiento? ¿De dónde ha surgido y por qué?” Quizás estemos hablando de lo que tradicionalmente sería un comportamiento indeseable del niño, inadecuado quizás de acuerdo con las circunstancias dentro de las cuales nos hallamos en el momento, como por ejemplo, gritar en una biblioteca. También cabría hacer un poco de introspección y de retrospección para tratar de averiguar por qué nuestros hijo se ha comportado de esa manera. Tal vez haya tenido varios llamados sutiles de atención ( http://www.amormaternal.com/2012/09/crianza-respetuosa-no-logro-hacer-las-tareas-del-hogar.html ) a los cuales no hayamos prestado la debida atención, o tal vez ya se encontraba cansado y necesitaba estar en un ambiente en el que pudiera relajarse y simplemente ser niño. Otra cosa interesante es plantearnos si hemos estado en un espacio que no es adecuado para los niños. Una vez hecha esta reflexión, sabremos mejor cómo actuar como padres: si conversarlo, si evitar el ambiente, si explicar al niño cómo ha de comportarse en ese lugar con antelación para la próxima o si simplemente estar más atentos a sus llamados sutiles para la próxima.

 

lesliePowerLeslie Power, autora del blog Revolución del Amor, psicóloga clínica, madre de cuatro hijos. Experta en teoría del apego y psicoanálisis relacional. Gestiona un Círculo Maternal donde las  madres se sienten escuchadas y aprenden a cambiar la forma de relacionarse con sus hijos para conseguir mayor bienestar y salud.

Es difícil definir “mal comportamiento” cuando se aplica a niños, ya que los niños van desarrollando su cerebro y todo su cuerpo en la medida que van creciendo. Por tanto todos los seres humanos vamos conociendo lo que lo que nos hace vivir en armonía con los demás en la medida en que vivenciamos distintas experiencias. Por ejemplo si mi hijo de 2 o 3 años, molesto por algo, me pega, es muy importante que en un tono claro, seguro, pero no agresivo le muestre que lo que hace no me gusta. “Julián, no me pegues, no me gusta, entiendo que estas enojado porque se acabaron los dulces, te entiendo, pero no tienes que pegarme, en esta casa nadie le pega a nadie.”

Este tipo de frases o ideas (sólo sugerencia) se pueden ir repitiendo cada vez que el niño, frustrado, cansado, triste, con hambre o sueño, es decir, estresado, no encuentre palabras para expresar su estado de insatisfacción. Y claro! Son chiquititos y se están desarrollando! Pronto su cerebro encontrará las palabras para expresar adecuadamente lo que le sucede… Mientras, nosotros, sus padres, sus cuidadores centrales podemos ir explicándoles, traduciéndoles, lo que van sintiendo y que capacidad de lenguaje no puede expresar sólo por inmadurez . Por eso los niños hacen “pata-aletas” ocupan el cuerpo para expresar sus estados emocionales mucho más que las palabras. Acá estamos sus mamás y papás dispuestos a educar con miradas a los ojos, palabras explicativas, abrazos y amor o con castigos, golpes, indiferencias o gritos… Me quedo con la primera opción que es la que sin duda toma más tiempo y dedicación pero es la que queda para siempre no sólo en el cerebro, también en el corazón de nuestros hijos.

 

azucenacaballeroAzucena Caballero, Licenciada en Geografía e Historia, creadora de la Comunidad de Mamás Multitarea: Educarpetas, Co-directora del Programa Educativo Pedagogía Blanca y del programa de Coaching Mujeres Empoderadas, autora del Bestseller nº1 en AMAZON “Organiza tu Hogar en 30 días“, del libro “Mamá Logra tus Objetivos” y de muchos otros títulos enfocados a las madres que desean mejorar su vida, su crianza y su emprendimiento.

Primero, analizaría si lo que estoy calificando de “mal comportamiento” lo es realmente. A veces los niños necesitan más espacio, más tiempo, más comprensión de la que los adultos les damos. Pero si de verdad está actuando de manera que dañe a otro o a si mismo o poniendo en riesgo su seguridad o la de otros, o faltando al respeto a los derechos de los demás actuaría. Con los niños más pequeños no siempre entenderán las explicaciones, pero igualmente habrá que darlas. Sin embargo, lo esencial es intervenir en la situación para reconducirla, sin violencia física, ni verbal, ni emocional, pero si de forma tajante.

 

mamasincomplejosBelén de Mamá Sin Complejos, es autora de uno de los blogs de maternidad más conocidos de la blogofera “Mamá sin Complejos”. Además es psicóloga y madre de un niño que da sentido a su vida.

En primer lugar, mantener la calma, es común que perdamos los nervios cuando nuestro peque tiene un mal comportamiento. No nos culpemos, el día de una madre es complejo, lleno de retos, de mirar al reloj, de llegar por los pelos…. somos humanas. Pero piensa que manteniendo la calma podrás gestionar mejor toda la situación.

Si hemos logrado esa calma, es importante intentar hablar con tu hijo sin alzar la voz. Si está muy enfadado o en plena rabieta, espera a que se le pase. No se trata de ignorarle, ofrécele todo el cariño que consideres necesite, pero espera para poder hablar con él.

Cuando consideres que está receptivo y si tiene edad suficiente para entenderte bien, habla con él. Explícale cómo te has sentido con su comportamiento, cuéntale que de ese modo no va a obtener ningún beneficio. Y lo más importante, ¡ofrécele alternativas de comportamiento!

Ello hará que pueda reflexionar sobre el hecho en cuestión.

No le des demasiada información, la justa. Y si necesita hablar más sobre el tema, te lo hará saber.

 

PilarGomezSanMIguelMª Pilar Gómez San Miguel, creadora del blog Crianza en Familia, maestra, mediadora familiar, asesora de lactancia y madre de tres hijos. Ofrece talleres sobre crianza positiva, para aprender a poner límites a nuestros hijos de forma respetuosa, para dejar de gritar en el hogar y conseguir una convivencia harmónica…

Esta creo puede ser una pregunta trampa, porque para cada padre tener un mal comportamiento es algo diferente, en función de los valores de cada familia, así que dar recetas universales es peligroso.

Por otro lado hacer reflexionar a un niño no es tan sencillo como creemos los adultos y depende en gran medida de su edad.

En primer lugar es importante que los padres reconozcamos en nuestros hijos todas las emociones y reacciones que nosotros tenemos: nos enfadamos, gritamos, sentimos deseos de venganza, hablamos mal de otras personas… esta conciencia evitará que juzguemos duramente a nuestros hijos cuando reflejan acciones o emociones que censuramos en nosotros mismos.

Los niños no aprenden tanto a base de sermones y tiempos para pensar sobre sus acciones como por las reacciones de quienes les rodean. Y por supuesto a través del ejemplo de sus padres, que son sus máximos referentes durante la infancia.

Así, si algo de lo que hacen nuestros hijos nos parece inadecuado podemos empezar por poner el límite que consideremos oportuno: detener a un niño agresor de su hermano, retirarnos de la compañía de un pequeño que nos grita y lanza improperios, retirar los objetos que esté rompiendo…

El siguiente paso es una mezcla de difícil equilibrio, que consta tanto de averiguar la razón del malestar que ha llevado al niño a reaccionar así; y al mismo tiempo, si lo creemos oportuno, decidir cómo reaccionamos nosotros. Siempre teniendo cuidado de evitar las “consecuencias educativas”, y sencillamente reaccionar en función de lo que necesitamos: no prestar lo que nos ha roto, mantener una conversación en el momento en que esté calmado y preparado para hablar, separarlo de aquel a quien este agrediendo…

En niños muy pequeños es necesario tener cuidado porque sus emociones suelen son absolutas y no tienen apenas control sobre ellas, así que sus comportamientos “malos” tienen que ver con cansancio, sueño, falta de contacto y atención por nuestra parte, personas que actúan de forma agresiva ante ellos o necesidades básicas no cubiertas. En estos casos requieren que de forma inmediata actuemos para poner remedio y cubrir esa demanda encubierta. En niños mayorcitos, la “reflexión” puede darse una vez que ha pasado el temporal, y es en esos momentos cuando podemos expresarles nuestra empatía y comprensión, también las normas de nuestra convivencia e invitarlos a reparar el daño hecho, siempre con calma y acompañándolos.

 

Olga CarmonaOlga Carmona, Psicóloga Clínica, codirectora del centro de psicoterapia CEIBE, coautora del blog Psicología Ceibe y madre de dos niños.

Ella ha querido contribuir con mi consulta de una forma más extensa, ya que el tema da para mucho y ha publicado un artículo completísimo que os invito a leer.

Aquí tenéis un aperitivo de su post:

Antes de nada invito a la reflexión sobre si lo ocurrido es un mal comportamiento y para quien, y después planteo no quedarnos solo en cómo intervenir para enseñarles la forma adecuada de resolver un conflicto, sino ir más allá y tratar de entender porqué se provocó y qué está detrás de un mal comportamiento.

Y digo esto porque detrás de algunas “malas” conductas lo que hay es simplemente una falta de herramientas y/o de información que hubieran permitido al niño o niña actuar de otra manera.

Otras veces, las “malas” conductas encierran emociones dolorosas a situaciones para las que no tienen otra forma de gestionar ni de expresar, ni siquiera de identificar.

Por eso, como padres, como educadores, tenemos que trabajar en las dos direcciones paralelamente: la intervención y la reflexión. Lee el artículo entero aquí.

En resumen

Todos los expertos coinciden en que el primer paso es saber si estamos hablando o no de mal comportamiento, porque lo que nosotros podemos considerar un mal comportamiento, puede ser algo completamente normal. Por ejemplo: los bebés que vacían los cajones están explorando y aprendiendo, no están “portándose mal”.

Una vez tenemos claro que el comportamiento indeseable es claro (por ejemplo, una agresión hacia otro niño),  hay que mantener la calma y no dejarnos llevar por nuestra impulsividad, porque entonces seríamos nosotros los que nos estaríamos portando mal.

Intentar hacer entender algo a un niño muy pequeño que está muy nervioso es inútil porque sus emociones son demasiado fuertes en ese momento y lo mejor es esperar a un momento tranquilo en el que el niño está más receptivo a escuchar.

La paciencia, la empatía, la reflexión, la escucha y el amor son claves para hacer reflexionar a nuestros hijos cuando el comportamiento no ha sido adecuado.

Intentar poner nombre a sus emociones les ayuda a gestionarlas mejor, asumiendo que no se trata de un trabajo de un día ni de dos…es a largo plazo.

Siempre demostrar a nuestros hijos que nuestro amor no está en juego, vamos a seguir ofreciéndoles nuestro cariño pase lo que pase.

Ahora te toca a ti responder ¿qué crees que debemos hacer cuando hijo tiene mal comportamiento y queremos hacerlo reflexionar?
2014-01-30T14:04:07+00:00 35 Comments

35 Comments

  1. MayteFL enero 30, 2014 at 2:22 pm - Reply

    Muy buenos consejos de grandísimas profesionales. Estupendo artículo.

  2. Samantha García enero 30, 2014 at 6:31 pm - Reply

    Muy buenos comentarios y nutritivos, soy mama joven de una beba de 1 año un mes, y empieza hacer corajitos, por lo que me fue muy fructífero leer sus artículos para darme cuenta principalmente cuando puedo ser responsable de sus reacciones, y si puedo ayudar a que las cambie……
    saludos a todas!!!

    • Pilar Martinez enero 31, 2014 at 10:04 am - Reply

      Hola Samantha,
      con un año empiezan ya a descubrir el mundo, a explorar!!! y es emocionante pero muy cansado para los adultos jajaja
      Muchas gracias por comentar!

  3. ana enero 30, 2014 at 7:27 pm - Reply

    Para mi la mejor manera de evitar q mi hij@ haga algo q no me gusta es desviarle la atención a otra cosa, a algo q le guste, jugar con él, cantar, bromear. Después en casa le explicó qu puede hacer y q no y algunas veces les cuento un cuento inventado, relaccionado con lo q ha pasado

    • Pilar Martinez enero 31, 2014 at 10:07 am - Reply

      Hola Ana,
      muy buena estrategia!!! distraer a un pequeño con algo divertido o que le guste puede evitar una situación incómoda como una rabieta en público o un comportamiento agresivo.
      Pero te digo una cosa, para poder hacer esto debes conocer muy bien a tu hijo y estar muy presente en tu vida (cosa que es genial!) porque si no, no eres capaz de identificar las señales de que se va a enfadar y se va a comportar mal.
      Así que te felicito por ambas cosas! por conocer tan bien a tu hijo (lo que significa que estás por él y para él) y por saber desviar su atención con tu buen humor.
      Un beso y gracias por comentar!

  4. Absolutamente fabuloso. Gracias!

  5. Sandra enero 30, 2014 at 8:58 pm - Reply

    Exactamente, lo primero que tenemos que definir que es un mal comportamiento. A veces le pedimos al niño actitudes que por su edad y/o madurez no está en condiciones de comprender o ejecutar.
    Primero, nosotros los padres tenemos que tener la responsabilidad de prepararnos par recibir a nuestros hijos estudiando el desarrollo del niño para ir actuando con ellos conforme a su crecimiento. Buena lectura, es muy importante.

    • Pilar Martinez enero 31, 2014 at 10:12 am - Reply

      Hola Sandra,
      efectivamente! es muy buena tu reflexión. Somos nosotros los adultos los que debemos saber si nuestros hijo está preparado o no para hacer algunas cosas (según edad o madurez que no tienen por qué coincidir).
      Por ejemplo, algunos padres quieren salir a comer a un restaurante con sus hijos pequeños y los niños no son capaces de estar sentados y en silencio dos horas seguidas. Eso por mucho que queramos no es posible, así que depende de nosotros que estén distraídos durante ese rato…o bien ir a sitios con parques de bolas donde nuestros hijos pueden jugar!
      Un abrazo y gracias por comentar!

  6. bea enero 30, 2014 at 9:07 pm - Reply

    Resaltaría el uso que han dado de la empatía
    . Me parece esencial ponernos en el lugar de nuestro niño y pensar qué haríamos nosotros. Mi niño solo tiene 5 meses, pero me ha parecido muy útil. Mil gracias!!!!

    • Pilar Martinez enero 31, 2014 at 10:13 am - Reply

      Hola Bea,
      si…la empatía es fun-da-men-tal. Es lo que nos hace entender a nuestros hijos, ponernos en su piel y no enfadarnos por cosas que no pueden evitar hacer.
      Muchas gracias por comentar!

      • 101789 octubre 15, 2016 at 3:54 am - Reply

        Mi hija tiene 4 años y se la mayor se su parte se porta mal.aveces asta me sorprende cuando tiene buen comportamiento. Que devo aser siento que aveces ya no tengo paciencia.es muy enojo a

        • 101789 octubre 15, 2016 at 3:57 am - Reply

          Y se enoja por nada.eh tratado ser lo más pacienciente pero no se puede

  7. Elena enero 31, 2014 at 12:16 am - Reply

    Estupendo post, por parte de todas. La parte de Olga Carmona me ha encantado por lo completa que es. En cambio, dice M. Pilar Gómez San Miguel: “retirarnos de la compañía de un pequeño que nos grita y lanza improperios…” ¿En serio? ¿No se trata de acompañar físicamente, y en la medida que nos lo permitan nuestros hijos, hasta que se calmen? ¿No es como castigar con nuestra ausencia cuando más nos necesitan? ¿Y si nos vamos porque nos grita, y tal vez nos gritaba precisamente porque no le estábamos prestando suficiente atención y ya ha perdido los nervios, qué conseguimos, que al volver a su lado nos grite aún más, absolutamente frustrado? No sé si es que no lo he entendido bien, pero creo que esa frase no está en absoluto acertada.

    • Pilar Martinez enero 31, 2014 at 10:16 am - Reply

      Hola Elena,
      creo que lo que pretende explicar Mª Pilar es que si nuestro hijo nos pega o nos grita, antes que responder con nuestra agresividad que nos sale “en automático” (ya sabes..lo que llevamos aprendido y hacemos sin pensar) es mejor retirarnos y tranquilizarnos para poder hablar después con nuestros pequeño.
      EN cualquier caso, ahora mismo la llamo para que nos explique mejor!! jeje

      Y si…la parte de Olga Carmona es genial y muy completa. Olga es así, ella lo hace todo a lo grande 😉

      Un abrazo y gracias por comentar!

    • Pilar enero 31, 2014 at 11:39 am - Reply

      Elena, creo que no me expliqué bien o fue demasiado concisa. Al hablar de retirarnos de la compañía de un niño que nos grita o nos agrede podemos hacer dos lecturas: apartarnos físicamente para evitar la agresión (estoy acostumbrada a leer a padres que dicen que sus niños les pegan, y que les ríen la conducta) y también para evitar nuestra propia violencia en esa situación. En el primer caso no hablo de dejar solo a un niño y marcharnos a la otra punta de casa, sino retirarnos lo suficiente para no sentirnos agredidos. Y en segundo lugar para evitar tomarnos esa violencia verbal o física de nuestro hijo como algo personal, porque es entonces cuando reaccionamos de forma descontrolada e iniciamos una lucha de poder con él.

      • Elena febrero 1, 2014 at 9:35 pm - Reply

        Muchas gracias Pilar por contestar y aclararme el malentendido! Totalmente de acuerdo. Qué privilegio poder leer y comentar con vosotras de forma tan directa. Gracias otra vez.

        • Pilar Martinez febrero 3, 2014 at 11:24 am - Reply

          Gracias a ti Elena!
          el privilegio es nuestro por tener lectoras tan fantásticas como tú! <3
          Un besazo

          • Elena febrero 4, 2014 at 6:24 pm

            Oooooh! Gracias! <3 Otro beso!!!

  8. Marcia Fonseca Bórquez enero 31, 2014 at 2:35 am - Reply

    Estupendo artículo! Estupendas entrevistadas!
    Me encantó leer aquí a Leslie, ella es un amor de mujer!
    Respondiendo a la pregunta, también creo que lo que debemos examinar primero es si acaso nuestro niño está realmente “portándose mal”. En segundo lugar, Tratar de ver el contexto de este comportamiento… Está cansado? Tiene frío? Hambre? Sueño? Hace rato que me estaba llamando y no le he puesto atención? Cómo puedo demostrarle que lo entiendo y a la vez tratar de redireccionar ese comportamiento? A mi me resulta agacharme, bajar al nivel de sus ojitos y tratar de hablar amorosamente y a la vez firme. Pero si su molestia es mucha y ya a entrado en una pataleta, sólo lo abrazo y contengo, esperando a que se le pase para luego hablar de lo ocurrido.
    Nuevamente muchas gracias por el artículo! De seguro nos sirve a todas, tanto mamis novatas como a las que ya tenemos más hijxs. <3

    Marcia Fonseca, Mamá de Gaspar y Olivia, esperando al tercer(a) =)
    http://Www.MamaSaya.cl

    • Pilar Martinez enero 31, 2014 at 10:18 am - Reply

      Hola María,
      muchas gracias por compartir con nosotras tus estrategias!
      Es cierto que no es lo mismo un niño con sueño que uno sin sueño..o un niño que nos ha llamado cuatro veces seguidas y sólo ha escuchado “ahora no puedo, espera”.
      Es lógico que se frustren antes…incluso los adultos nos ponemos de los nervios en esas circunstancias.
      Lo de agacharse a su nivel y mirarle a los ojos me parece maravilloso!
      Un abrazo y gracias de nuevo!
      Pilar

  9. Maria Jose enero 31, 2014 at 3:09 pm - Reply

    Hola , yo tengo un bebé de 10 meses y 2 semanas, pero desde muy pequeño siempre ha sido inquieto, desde la primera hora de la mañana hasta la ultima de la noche es inquieto , hace pataletas para mudarse, para bañarse, para vestirse, para dormir y llora mucho cuando lo dejo en su corralito 10 minutos o en el andador o en cualquier parte, siempre ha sido un niño inquieto pero ahora se ha acentuado mucho mas eso y a veces no se como actuar porque supongamos es la hora de su siesta y el se refriega los ojitos de sueño,etc lo tomo para hacerlo dormir (solo se duerme en brazos y siendo mecido y con algunas canciones de cuna) empieza a hacerme pataletas se tira hacia atrás doblando todo su cuello empujandome con sus piececitos y puños y llorando desesperado, despues de varios minutos de lucha logro que se calme y duerma pero no duerme mas de 30 minutos de dia a veces 1 hora y eso es rarisimo apenas lo pongo en la cuna abre los ojos y llora trato de calmarlo dandole golpecitos en la espalda y cantandole y ahi se queda pero apenas despierta es otra vez lo mismo, en el dia hay que perseguirlo muchisimo se aburre con facilidad de todo, un juguete, un juego, etc, a veces hasta le pongo monitos a ver si asi se distrae un rato y me deja almorzar pero ni eso funciona, en la noche siempre ha sido un martirio para dormir, nunca he logrado que se relaje, le doy su bañito le hago masaje con aceite le canto le doy su papa y asi duerme , antes dormia solo con pecho, y bueno no duerme mas de 3 horas, a veces ni 1 hora se despierta cada media hora desde que lo acuesto hasta las 12 am…. como pueden ver estoy agotada he intenatdo de todo, cambiarle los horarios, ordenarle todo , hacerle rutinas, pero no hay caso mi espalda no da más y a veces me siento tan frustrada estoy todo el dia con el y simplemente a veces siento que no lo entiendo y no se como actuar, me da miedo que se haga daño en esas rabietas porque dobla todo el cuello hasta atras y patalea , que me recomienda?

    • Elena febrero 1, 2014 at 9:56 pm - Reply

      Hola Maria José, tu bebé me recuerda mucho al mío… Por lo que he leído deduzco que no practicas colecho, y te garantizo que sería la solución a tus problemas. Mi bebé aún estando dormido nota en seguida mi ausencia, por lo que siempre duerme a mi lado. Incluso para las siestas, me tumbo en la cama con él, le doy el pecho y una vez que se ha dormido permanezco a su lado, leyendo o incluso durmiendo yo también. Claro que esto no me deja mucho tiempo para hacer otras cosas, pero tengo asumido que mi bebé me necesita para todo y lo hago con gusto y amor. La casa puede que no esté muy limpia… pero mi bebé es lo primero. Para jugar también estoy con él todo el tiempo, no me vale dejarle solo con sus juguetes, me reclama en seguida. Cuando le dedico la gran parte de mi tiempo a mi bebé, noto que llora y grita mucho menos, y el cambio de pañal o el baño lo hace de mucho mejor grado.

      • Pilar Martinez febrero 3, 2014 at 11:28 am - Reply

        Hola María José,
        Elena te ha aconsejado genial.
        Tu bebé te necesita. No es que se porte mal, es que es pequeño y es posible que sea un poco más nervioso de lo normal o de alta demanda, pero igualmente su comportamiento es considerado normal.
        Si duermes con él seguramente dormirá mejor y en las siestas del día, puedes probar a ponerlo en un portabebés porque al notar tu contacto, seguramente dormirá más tiempo y más profundamente.
        Ánimo y besos!!!

  10. Mónica febrero 3, 2014 at 5:29 pm - Reply

    Muchas gracias por el artículo. Estamos recién empezando esta etapa con mi hijo de 1 año, y es bueno leer una y otra vez sobre esto, para estar bien preparada y no dejarnos llevar por las emociones del momento, que a veces nos hacen perder la paciencia.
    Quisiera saber si recomiendas algo para evitar un comportamiento. Te cuento… A mi hijo ultimamente le ha dado por darme mordiditas cuando toma teta. Ya lo hizo antes, cuando le estaban saliendo los dientes, pero entonces lo hacía por la novedad. En ese entonces le retiraba el pecho y le decía que no lo hiciera, que me dolía (sin levantar la voz, pero con tono serio). En menos de 3 días dejó de hacerlo. Pero ahora siento que lo hace porque lo encuentra gracioso. Lo hace despacito la primera vez, y me mira con risa esperando a ver mi reacción. Le digo que no lo haga, que me duele. Y vuelve a morder más fuerte. Le retiro el pecho por un rato, pero ahí se tira al piso a hacer la pataleta. Le dura 1 minuto, y se va a jugar. Lo hace siempre cuando ya estuvo un buen rato mamando y ya no tiene hambre. Ya lleva como una semana haciéndolo.

  11. Maria Jose febrero 5, 2014 at 4:11 pm - Reply

    Hola , gracias por los ánimos, pero parece que no fui bien clara, con mi gordito hemos intentado de todo de todo de todo de todo colechamos mucho tiempo y era terrible porque el tomaba lactancia materna sin cesar toda la noche y yo no dormia nada despertaba agotadisima si me despegaba un segundo lloraba y habia que volver a calmarlo, el nunca ha querido usar chupete, y si lo he hecho dormir siestas conmigo, en portabebes, en coche en donde se pueda antes incluso no podia hacerlo dormir en su cuna en el minuto que lo acostaba despertaba y era un mar de llanto y habia que volver a hacerlo dormir todo de nuevo ( despues de 1 hora de pasearlo mecerlo cantarle darle leche etc), el colecho nunca nos funciono hubo muy pocas noches que logramos dormir un poco más, ahora al fin acepta dormir a ratos en su cuna costo muchisimo por lo que no quisiera retroceder y volver a acostumbrarlo a nuestra cama , ojo que el duerme en nuestra pieza su cuna pegada a mi lado es decir no hay forma que se sienta no acompañado , bueno en realidad estoy muy frustrada porque siento que mi hijo no tiene ningun patron ni de sueño ni de caracter ni de nada , es un desorden para todo y a veces llora desconsolado y más si lo cargo, ahora al fin acepta la mamadera per sigue con LM durante la noche , pero es agotador a veces solo quiero irme a dormir a otro cuarto porque necesito al menos dormir 3 horas seguidas o al otro dia no funciono y yo lo cuido todo el dia a el….. ha sido muy dificil…..

  12. Maria Jose febrero 5, 2014 at 4:19 pm - Reply

    Eso no quita que lo ame con todo mi corazon que tenga que respirar profundo y calmarme yo para luego calmarlo a el, pero si me vieran se darian cuenta lo agotada que estoy, moretones por doquier, he bajado mas de 6 kilos ademas del peso perdido despues del embarazo que fueron como 9 , ojeras miles , cero energia, mi casa no es un orden es un desorden no tengo tiempo de nada, por lo mismo quiero trabajar pronto para poder desestresarme unas horas al día, se que suena un poco no se como si mi guagua fuera terrrible, yo lo adoro y en general es un niño feliz lindo tierno inteligente y muy sociable, pero muy demandante. Bueno al final me quedo con lo que ya se, al final yo lo conozco mejor que nadie aunque a veces no lo entienda. Gracias por el apoyo de todos modos….

  13. Elena febrero 6, 2014 at 1:14 am - Reply

    Hola otra vez, Maria José. La verdad es que no sé si comprendo muy bien… Dices que colechasteis pero no dormía mejor, y le has acostumbrado a que duerma en su cuna, sin embargo te pide el pecho de noche… ¿Y qué haces, te levantas por la noche a darle el pecho? Cuando yo colecho por la noche, la principal ventaja es que cuando me pide pecho (con 8 meses sigue siendo cada 2 ó 3 horas) al tenerle al lado no tengo ni que moverme, le ofrezco el pecho, él se engancha y ambos seguimos durmiendo, él mamando y yo dando de mamar… Descansamos los dos. Hay noches que ni me acuerdo de cuántas veces ha mamado, porque no llego
    ni a despertarme del todo

    • Elena febrero 6, 2014 at 1:30 am - Reply

      Además dices que por el día ya “acepta la mamadera” ¿Es que tienes que quitarle el pecho por algún motivo? ¿No puede ser que con eso por la noche te reclame más aún el pecho para compensar que no se lo has dado por el día?
      A mí al principio me costaba dormir cuando mi bebé mamaba, pero poco a poco yo también fui aprendiendo a descansar junto a él y dejarme llevar por el sueño mientras le daba el pecho los dos tumbados en la cama.
      Mi consejo es que le des una nueva oportunidad al colecho, y no lo veas como un paso atrás “ahora que ya le has acostumbrado a la cuna”. Para mí es la clave de mi descanso.
      Ánimo con ese bebé tan maravilloso.

  14. Maria T febrero 11, 2014 at 8:50 pm - Reply

    Excelente!!!!

  15. Laura febrero 11, 2014 at 10:05 pm - Reply

    Me encantó el post.
    Yo leí hace poco un libro que me ayudó un montón. Una de las técnicas que más me gustaron fue la de “conectar y reconducir”.
    Es decir, cuando el niño está el plena rabieta, primero hay que ayudarle a conectar (cerebro superior más racional e inferior más pasional) bien con un abrazo, una frase comprensiva, … Una vez que el niño ha conectado, entonces ya se puede hablar con él con tranquilidad y haciéndole ver en qué se está equivocando, por qué no podemos permitir ciertas conductas,…
    A mi me funciona con mis cuatro hijos mayores.

  16. MADRE ANGUSTIADA marzo 27, 2014 at 2:30 pm - Reply

    Articulo verdaderamente interesante. Y en mi caso muy instructivo, ya que tengo un bebe de año y medio, que se enfada con mucha facilidad, y no sabemos muy bien como llevar la situacion. Intento mantener la calma, pero hay momento en los que ya me es imposible. La falta de tiempo, el extress, etc…. no me ayudan nada a mejorar esta situacion.
    Mi hijo grita, pega patadas, tortazos, incluso muerde…. a veces es desesperate. No se si alguien tiene una situacion parecida a la mia, pero os digo realmente que no es nada grato. He llegado incluso a plantearme si estoy haciendo las cosas bien, si soy buena madre…..
    Tengo otro niño de 5 años, y nunca he tenido estos problemas. Si que ha tenido enfados, se ha tirado al suelo, ha soltado la mano, pero bueno, lo normal en un niño.
    Si alguien pudiera aconsejarme algo mas, estaria muy agradecida.

  17. yolanda noviembre 17, 2014 at 1:19 pm - Reply

    Muy interesante el artículo, porque en el blog hice una entrada con el Efecto Peso Muerto, que es precisamente qué le ocurre al niño por dentro y qué siente, pero claro en clave de humor. Por suerte no he sufrido más que algún puntual momento histeria. http://www.yolandalopez.es/2014/10/el-efecto-peso-muerto.html

  18. Maria Vargas marzo 12, 2017 at 8:41 pm - Reply

    Me ayudo muchisimo para mi proyecto, graciasss!

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