Si hay una queja que escucho constantemente es esta…es que mi hijo no quiere comer verdura de ninguna manera.

A veces pensamos que nuestros hijos hacen las cosas por capricho o incluso por fastidiar, pero en esto (como en muchas otras cosas que hacen nuestros hijos) hay una explicación muy lógica.

El ser humano tiene una clara preferencia a los sabores dulces de forma innata. Baśicamente se trata de un instinto de supervivencia en el que los sabores amargos se rechazan porque podrían ser venenos y se prefieren los dulces porque la leche materna es dulce.

Esto viene definido por nuestros instintos y sabemos que los bebés son puro instinto.

Su cerebro reptil en los bebés está listo y preprado para funcionar desde el momento en que nace (porque asegura su supervivencia), sin embargo el cerebro racional tarda bastante más en desarollarse, por eso aunque le expliquemos cien veces que «las verduras son buenas para estar sano» sus instintos le siguen diciendo que ese sabor amargo no puede ser bueno 😉

Por otro lado, el instinto también les hace preferir la comida más calórica y por eso los niños adoran la pasta, los bocadillos, la carne, etc.

Básicamente su instinto les pide optimizar los alimentos y la digestión al máximo, comer poca cantidad (y llenar sus pequeños estómagos) con comida saciante y calórica.

Y claro…ya sabemos que las verduras muchascalorías no tienen.

¿Qué se puede hacer?

Lo primero tener paciencia, porque todos acaban aceptando comerlas en algún momento. Quizá no todas, pero sí algunas.

Si nosotros mismos recordamos nuestra infancia, seguro que tampoco nos gustaban las verduras y ahora nuestro gusto ha cambiado ¿verdad?

Yo por ejemplo odiaba las espinacas con toda mi alma y ahora me encantan.

Y además se pueden probar algunas estrategias:

  • Comer verduras nosotros mismos: ya sabemos que el ejemplo es la manera más efectiva de educar a nuestros hijos y además, no podemos exigir que coman sano si nosotros nos forramos a donuts ¿no?
  • Dar lactancia materna: se ha comprobado que los niños que toman leche materna cuyas madres comen verduras, están más acostumbrados a esos sabores.
  • No esconder la verdura pero si probar diferentes preparaciones y en platos que les gusten: pizza, pasta, etc.
  • No obligar a comerla: sería contraproducente y pueden acabar odiándola.
  • Escoger nuestras batallas: si hemos conseguido que coman pimiento ¿qué más da que nunca quieran judía verde? poco a poco lo iremos logrando, no van a estar desnutridos por eso si comen variado y sano.

Y sobretodo como he dicho antes tener paciencia.

Si el niño come sano y variado, come fruta, legumbres, carne, pescado, etc. no pasa nada porque coma poca verdura.

¿Tu hijo come verdura? Me compartes algún truco que te haya funcionado?