Todos los bebés se despiertan por la noche varias veces…de hecho todas las personas, tengan la edad que tengan se despiertan por la noche un número variable de veces, pero generalmente por la mañana no lo recuerdan.

Según la psicóloga Rosa Jové autora del libro «Dormir sin Lágrimas» los adultos nos despertamos entre 8 y 10 veces todas las noches. Son microdespertares en los que cambiamos de postura, nos tapamos, nos destapamos, etc. y cuando nos levantamos ni nos hemos dado cuenta.

En el caso de los niños la cosa es distinta, porque ellos están madurando sus ciclos de sueño y en función de cómo sea el niño y de la edad que tenga, estará en una fase o en otra.

¿Cómo es el sueño infantil?

De 0 a 3 meses, los bebés tienen solo dos fases de sueño (activo -REM- y lento ). Las fases son muy cortas (50-60 minutos), pueden despertarse al cambiar de una fase a otra y las siestas pueden no durar mucho por el mismo motivo

Hay mucho más sueño activo (rem) que en los adultos y menos sueño lento o profundo, y además son capaces de dormirse directamente en fase REM. Son caóticos (duermen y comen cuando quieren).

De los 4-7 meses: Los bebés van adquiriendo poco a poco dos nuevas fases del sueño de forma que a los seis-siete meses ya tienen las cuatro fases. La fase IV es la de sueño profundo y al finalizarla siempre hay un micro-despertar, que muchas veces se convierte en despertar (muy a pesar de los adultos). Esta es la razón por la que hay que bebés que dormían muy bien y comienzan a despertarse cada hora u hora y media. En este momento muchas mamás tienen dudas y miedos porque reciben muchos consejos no solicitados donde se les echa la culpa por los despertares del niño: es por la teta, es por dormirlo en brazos, lo has malacostumbrado…Y no tiene nada que ver, el bebé se despierta más por los ciclos del sueño.

De los 8 meses a los 2 años: en esta fase el niño ya tiene todas las fases del sueño pero debe ir madurándolas hasta adquirir un sueño igual que los adultos, por eso se seguirá despertando al finalizar la fase REM. Estos despertares también están muy relacionados con las enfermedades, los dientes, la angustia de separación (que va y viene continuamente), por las nuevas adquisiones (gatear, andar, hablar, controlar esfínteres…) y por los miedos o pesadillas.

De los 3 a los 6 años: el sueño ya es igual que el de los adultos y normalmente los niños ya lo tienen controlado por lo que se despiertan menos o nada. Aunque la mamá no haya hecho nada especial para que su hijo duerma «del tirón» lo más normal es que ya  lo haga.

¿Y si tiene hambre?

Los bebés tienen el estómago muy pequeñito y necesitan comer muchas veces para no tener una bajada importante de glucosa (hipoglucemia).

Lo normal es que los primeros meses, los bebés se despierten de igual forma de día que de noche para tomar su leche.

Si además toma leche materna, las tomas nocturnas cobran vital importancia ya que la prolactina alcanza su pico de producción por la noche por lo que las tomas nocturnas ayudan a la producción de leche al día siguiente.

Conforme van creciendo tienen menos necesidad de alimentarse por la noche, pero hay muchos bebés que siguen teniendo hambre por la noche por lo que no se deberían eliminar esas tomas.

Incluso hay niños de dos y tres años que se despiertan porque tienen hambre.

Ya se que puede ser complicado tener que despertarse todas las noches varias veces y levantarse temprano para trabajar al día siguiente, sin embargo, si conocemos el por qué de los despertares y sabemos que son necesarios, seguramente aguantaremos el tipo con otro ánimo.

De todas formas, los despertares son algo temporal y dentro de 10 años seguramente todos nos reiremos al recordarlos 🙂

¿Y vosotros qué me contáis? ¿Vuestros hijos se despiertan mucho por la noche?