Yo siempre digo que los mayores son los que nos hacen estrenarnos como padres y se comen todos nuestros errores.

No es que no nos equivoquemos con los pequeños (aquí hay errores para todos), pero sí que se convierten un poco en nuestro «conejillo de indias» en el ensayo-error que es la crianza.

¿No te parece que es así?

Cuando nace nuestro primer bebé tenemos muchos más miedos, muchas más dudas y más necesidad «de hacer lo que toca» que con los siguientes niños.

Yo por ejemplo, estaba convencida de que era importantísimo que mi hija durmiera en su cuna y en su cuarto…lo que provocó que se despertara mucho y yo hiciera el camino hasta su cuarto millones de veces.

Al final cedí y empecé a dormir con ella y mi hija empezó a dormir mejor, a despertarse menos y a estar bastante más tranquila en general.

Y así, con muchas otras cosas…

A veces lo he hablado con ella y sinceramente me he disculpado por mis cagadas, simplemente yo también estaba aprendiendo.

La verdad es que ella me perdona, es muy comprensiva y entiende todo.

Lo bueno también es que los mayores pueden tener toda nuestra atención durante años (hasta que hacen sus hermanos) y eso también mola. Nunca he podido jugar tantas horas con Alejandra com jugué con Pilar en sus primeros cuatro años de vida.

Algo bueno tenía que tener ¿no? 😉

Me encantaría leer tu opinion al respecto.