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Recuperamos esta sección para hablar de un tema importantísimo: los deberes escolares en verano. Para hablar de este tema, contamos con Mireia Long que nos ofrece su particular visión (con la que estoy completamente de acuerdo).

Mireia_LongMireia Long es Co-directora y fundadora de La Pedagogía Blanca. Experta en antropología de la crianza y la educación, en pensamiento divergente, en establecer límites sin castigos y comunicación no-violenta, en aprendizaje online y cooperativo, en organización de espacios educativos y en altas capacidades.

Licenciada en Geografía e Historia, profesora, conferenciante, madre homeschooler. Ha trabajado además como periodista, publicista y actriz. Autora de los libros: “Una nueva maternidad” y “Una nueva paternidad”.

Además, nos ha regalado varios documentos de la Pedagogía Blanca para ayudarnos este verano a que podamos pasarlo bien y fomentar el aprendizaje de nuestros hijos sin tareas escolares repetitivas y aburridas (descarga los documentos pinchando en ellos):

Por otra parte, te comento que con la llegada del verano la Pedagogía Blanca ofrece unas ofertas de packs de talleres, para ayudar a sus seguidores para que puedan pasar unas vacaciones maravillosas acompañando a sus hijos (crianza respetuosa, educación integral, aprender de otra manera, etc.)

Mira todo lo que tienen preparado y elige el pack que más se adecúe a tus intereses. Todos te van a encantar.

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Entrevista: Os propongo un verano sin tareas escolares

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¿Qué opinas de los deberes de verano? ¿Piensas que son útiles o que sirven para algo?

Os propongo un verano sin tareas escolares, propuesta que dirijo a maestros, pero igualmente a los padres, que son, en definitiva, los que tienen que decidir si permitirán que sus hijos pasen tiempo en sus vacaciones con libros de repaso.

Si tener deberes después del colegio es algo de dudosa utilidad, hacerlo en verano es realmente incomprensible, aunque algunos niños, acostumbrados a dedicar a eso su tiempo, puedan pedirlos explicando que se aburren sin estas tareas.

Se habla de la utilidad de las tareas escolares en vacaciones con mucha facilidad, pero el tiempo libre, las vacaciones, tienen precisamente una razón, desconectar cerebro y cuerpo de las obligaciones cotidianas y permitirnos decidir libremente en que lo ocupamos.

[Tweet «Raros son los adultos que se llevan trabajo en vacaciones ¿y los niños?»]

Raros son los adultos que se llevan trabajo a sus vacaciones y será en casos muy particulares. Pero, ¿qué os parecería que os mandaran seguir trabajando unas horas al día en vuestro veraneo para no perder el hábito de trabajar o que no se os olvide como se hace?

¿Qué opinas de eso que se dice que «es bueno hacer algo de tarea todos los días para no perder el hábito»?

Esa es la más habitual justificación de las tareas escolares en verano, que los niños no pierdan el hábito de trabajo y que no se les olvide lo que han estado haciendo durante todo el curso. Y, la verdad, me parece una esclavitud intolerable. Si alguien tiene derecho a disfrutar libremente de su tiempo de vacaciones son los niños.

[Tweet «Eso de que los niños deben hacer deberes en verano para no perder hábitos me parece una esclavitud»]

Deberíamos, de todos modos, analizar si la justificación, por muy injusta que sea, tiene alguna base real. Mi respuesta contundente es que no. Si el niño ha pasado su curso con éxito se supone que ha asimilado los conocimientos preceptivos y si algo se le olvidara, seguro que el año siguiente en unos días se pone otra vez en marcha.

Si el niño ha tenido problemas en el curso necesitará, posiblemente, recuperarse de la tensión y desarrollar otros métodos de aprendizaje alternativos que quizá sean precisamente los que mejor se adaptan a sus características personales.

Y es que, si el colegio y el profesor y el trabajo cotidiano no han logrado que asimile determinados conocimientos, ¿de verdad el pasarse el verano machacándolo va a servirle de algo que no sea aborrecer más el aprendizaje?

Los libros de tareas escolares o las lecturas obligatorias en verano no suelen aportar nada nuevo, sencillamente suponen seguir repitiendo del mismo modo lo que se ha hecho durante los largos meses de escuela. No aportan nada, no enseñan nada, y además, no creo que lo que un niño pequeño necesite repetir cuentas y letras todos los días, pues, si lo necesitara, más bien habría que cambiar el método o analizar su personal ritmo y forma de aprender.

Muchos defensores de los deberes de verano opinan que si no se hacen tareas escolares no se aprende nada ¿qué opinas al respecto?

Si, por un lado, entendemos que los niños tienen derecho a tener verdaderas vacaciones sin carga lectiva ni “trabajo” y además, aceptamos que la utilidad de estos deberes veraniegos no les aportan demasiado, nos puede quedar la duda de si el verano se va a convertir en tiempo perdido en cuestiones de aprendizaje.

Tranquilos, en verano y vacaciones los niños aprenderán muchísimo y realizan, además, un aprendizaje realmente indispensable para su desarrollo. Sin duda alguna en verano los niños aprenden tanto o más que en el colegio.

[Tweet «En verano (y sin deberes) los niños aprenden tanto o más que en el colegio»]

Muchas veces durante el curso los niños apenas tienen tiempo libre entre las horas de clase, las extraescolares, los traslados y la necesidad de adaptarse a los horarios de los adultos. Sus relaciones sociales están muy mediatizadas por la falta de tiempo y el ambiente escolar, en el que el grupo con el que conviven a diario más horas viene determinado por la edad o el apellido.

Los propios padres, con sus obligaciones laborales, están poco presentes y se hace, además, complicado, en muchos casos, ver a la familia extensa tanto como los niños desearían. Conocer mejor a otras personas a las que se sienten unidos emocionalmente es una manera de aprender sobre el mundo y las relaciones humanas de forma natural. No deberíamos limitar el tiempo de esta experiencia porque hay que irse a hacer deberes.

Ahora pueden reforzar lazos con sus primos y hacer nuevos amigos elegidos por afinidad y no por cercanía. ¿De verdad pensamos que eso no es un aprendizaje que realmente necesitan hacer sin verse otra vez interrumpidos por fichas o estudio formal?

Ir al campo, explorar, jugar sin hora fija, aburrirse hasta inventar o encontrar su pasión, leer lo que les apetezca… todo eso es indispensable para el desarrollo físico y emocional sano de los niños y es en verano cuando van a tener las mayores oportunidades para desarrollar estas actividades.