Historias de lactancia: la historia de Eva

Continúo publicando las historias de lactancia que mis fantásticas lectoras me siguen mandando. Si quieres que publique tu historia de lactancia en el blog sólo tienes que mandármela a maternidadcontinuum@gmail.com

Hoy os traigo la historia de Eva, autora del blog mamifera, una mujer que ha conseguido dejar de pensar cuánto durará su lactancia y se ha dedicado a disfrutarla, que es de lo que se trata.

Os dejo con su relato:

“Amamantar hasta los 6 meses en forma exclusiva”, dicen las recomendaciones internacionales y es lo que frecuentemente escuchamos de profesionales de la salud, amigos y familia (lo que ya es difícil, con un post natal de 5,5 meses). “Amamantar junto con alimentación complementaria hasta los dos años o más”, dicen la OMS y la UNICEF. “Amamantar hasta el año, ojalá” dicen otros.

¿Por qué tenemos ese afán de ponernos plazos, límites para todo? ¿A alguien se le habrá ocurrido limitar el tiempo de lactancia de los animales domésticos para no crearles una dependencia que más adelante les impida desarrollarse normalmente como perros y gatos, comer sus pellets? ¿Es posible que seamos los únicos mamíferos que no sepamos cuándo tenemos que dejar de amamantar?

Amamantar no es fácil, por supuesto que no. Son muchos los factores que influyen en que el inicio de la lactancia esté lleno de obstáculos: los horarios, el pudor por el pecho desnudo, la vergüenza de no estar haciéndolo bien, el miedo a la crítica, el bebé que se prende mal, las irritaciones, las heridas, el dolor, la incertidumbre de no saber si nuestro bebé recibe suficiente alimento, la dentición… la lactancia es un camino de dificultades.

Y cuando por fin estableces un ritmo y sanas las heridas… pues ya está, es tiempo de volver al trabajo, o de empezar con los otros alimentos, o de quitarle la teta porque “ya no tiene los nutrientes que tu hijo necesita”. ¿Justo cuando estabas empezando a disfrutarla?

Yo no tuve que volver a trabajar después de mi post natal. Renuncié antes (y no porque tenga un marido adinerado, mal pensados), así que no tuve necesidad de destetar por esa razón. Tampoco vengo de una familia de mujeres “lecheras”: mi madre nos amamantó hasta los 6 meses como máximo a mis hermanos y a mí, mi hermana dio pecho por 2 – 3 meses a sus bebés. Pero no sé… algo había leído de lactancia y como me costó bastante lograr establecerla -mamaderas con relleno de por medio antes de los 6 meses-, sentí que podía recuperar tiempo si solo esperaba hasta el año… y luego hasta el año y medio… y ya llevamos 20 meses en esto .

Es que yo no sospechaba lo que pasaría después de los 6 meses.

No sospechaba, por ejemplo, que una de las primeras cosas que Gaspar iba a aprender a verbalizar sería “papa”. No papá, que también lo dice, sino “papa” -su papa, bien apuntado el dedo en mi pecho-.

No imaginaba que en su rutina de ir a acostarse, se subiría a la cama y golpearía la almohada invitándome con una sonrisa “¿papa?”.

No se me había ocurrido pensar que un bebé de 10 meses (y hasta hoy) se podía reír a carcajadas sin soltar el pezón de su madre.

No había pensado en los muchos juegos que se pueden realizar en esos momentos en que somos solo él y yo, mirándonos cerquita, poniendo caras, escondiéndonos tras mi pelo, gruñendo y sonriendo a la vez que toma papa…

No sabía que, así como yo lo acaricio mientras toma “su papa”, él también empezaría a hacerme cariño en el pelo, desenredando hebras con sus dedos con una ternura digna de cualquier madre.

Tampoco se me había ocurrido que sería fuente del único alimento que mi hijo recibe siempre, siempre de buena gana, como si se tratara de un manjar irresistible para el que siempre hay un espacio en el estómago.

Si no hubiera recorrido el camino hasta acá, no habría descubierto ninguna de estas cosas. Quizás no me habrían hecho falta, pero ahora que he tenido la oportunidad, me doy cuenta que son experiencias que cualquier persona merece vivir, ya sea en su rol de madre o de hijo. Así que desde hace un tiempo ya no pienso en cuánto durará nuestra lactancia ¡ahora solo me dedico a disfrutarla!

¡Muchas gracias Eva por esta emotiva historia!

Si quieres leer los relatos de más de 50 madres lactantes entra aquí y lee el libro de mi amiga Mónica Salazar y si quieres contribuir con tu propia historia, escribe a maternidadcontinuum@gmail.com

Si quieres leer más historias aquí tienes las anteriores:

– La historia de Eva

– La historia de Sylvia

– La historia de Sandra

– La historia de Carlota

 – La historia de Conchi

– La historia de Carla Candia

– La historia de Ana

– La historia de Susana

– La historia de Isabel María

– la historia de Ana María

La historia de Alexandra

– La historia de Carolina parte 1

– La historia de Carolina parte 2

– La historia de Ingrid

2013-10-01T09:56:45+00:00 1 Comment

One Comment

  1. Jeanett Aldana mayo 12, 2014 at 6:43 am - Reply

    Hermosa historia, yo tampoco soy prisionera del tiempo, cuando se lleguè la hora simplemente sucederà, mientras tanto a disfrutar de nuestra lactancia y de amor mutuo, porque sus caricias es nuestra mejor recompensa

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